miércoles 28 de febrero de 2007

POSTULADOS FUNDAMENTALES DE TEOSOFÍA


(En el congreso de la Mesa Redonda celebrado en Lütselau-Weggis, Europa ,el 11 de Julio de 1947, hubo un intercambio de opiniones acerca de lo que debería constituir las ense­ñanzas fundamentales de Teosofía. El Presidente, Sr. Jinarajadasa, designó un peque­ño grupo para que considerase el punto y fue producida la siguiente síntesis en doce aforismos:)

1.- La Teosofía describe la evolución del sistema al cual pertenecemos.

2.- Energía, Vida y Conciencia, surgen de una sola fuente, la Vida Divina

3.- La vida no organizada es espíritu, la vida organizada es materia . El Es­píritu es libre, la Materia se halla condicionada

4.- La mente humana expresa la interacción entre espíritu y materia .

5.- Toda evolución, incluyendo la del hombre ,se halla bajo la guía de Jerarquías superhumanas, cuyas funciones en el Universo son a menudo personificadas por las religiones en forma de una Divina Trinidad.

6.- La Vida-Divina-Una anima a todos los seres; la Humanidad es una fraternidad espiritual.

7.- La conciencia humana evoluciona a través de sucesivas civilizaciones, representando, cada una, un nivel del carácter espiritual del hombre.

8.- Cada Ser espiritual evoluciona a través de todas estas civilizaciones en una serie de vidas sucesivas.

9.- En cada existencia el individuo hereda los resultados buenos o malos, de sus pasadas vidas, así como de sus anteriores pensamientos , sentimientos y acciones; y tiene que conquistar ese determinismo por el libre ejercicio de las tres funciones del espíritu : Voluntad, Comprensión y Amor.

10.-Por sus propios esfuerzos, y bajo la guía de hermanos superhumanos , puede el hombre elevarse a niveles trascendentales de conciencia, realizado de esta manera, en sí mismo, el propósito de todo el esquema evolucionarlo.

11.-La perfección del hombre implica el desarrollo en él de una infinita capacidad de Conocimiento, de Amor y Servicio.

12.- La Sociedad Teosófica no tiene dogmas Los anteriores postulados no son más que la enumeración de algunos puntos importantes de sus doctrinas, enumeración que es indicativa y no limitativa.

(Firmados: J. M. van der Ley, Doris Groves, Emile Marcault. Ernst Nielsen, Armas Rankha, A. Piltaver.)

CIRCULO DE LUZ


Sacra Orden del Corpus Hermeticum Internacional

Sábados 14-21-28 de Abril de 16-18:30hs.
Asistencia libre y gratuita

¿Qué es la Sacra Orden del Corpus Hermeticum Internacional?
La Sacra Orden del Corpus Hermeticum es una sociedad filosófica de carácter iniciático, sin fines de lucro, que busca el desarrollo integral del ser humano en todos sus aspectos. Es una oportunidad para descubrir los medios que llevan al conocimiento progresivo de uno mismo y de los principios que rigen el Universo. Es el conocimiento del arte de vivir.

La mayor parte de la enseñanza se lleva a cabo en los grupos organizados (Montes o Capítulos) a manera de instrucción "de boca a oído".

Puede ver mas info de la orden, asi como Preguntas Frecuentes en www.hermeticum.org

Acerca del Círculo de Luz e Inciciación:
Para ingresar a la Orden es necesario iniciarse en ella. Actualmente, para poder iniciarse en la Sacra Orden del Corpus Hermeticum es necesario asistir a una serie de charlas informativas sobre Filosofía Hermética llamadas Círculo de Luz. El objetivo del Círculo de Luz es que el participante conozca qué es el Corpus Hermeticum y cuáles son los Principios Universales en los que el Hermetismo se sustenta.

Durante el Círculo de Luz se repasarán fundamentalmente los 7 Principios que se exponen en el Kybalion. Posteriormente cada asistente puede tomar la decisión de iniciarse o no. Una vez iniciado, la instrucción Hermética se recibirá en el Monte o Capítulo (lugares de instrucción Hermética) que haya en su ciudad.

Para asistir al Circulo de Luz no es necesario comprometerse a iniciarse a la Orden posteriormente. La asistencia es gratuita y libre. Se pide unicamente se notifique previamente su asistencia. Por favor hacerlo a buenos.aires@hermeticum.org

Las charlas son los Sábados 14-21-28 de Abril de 16-18:30hs en Av Corrientes 1680 1º piso.

domingo 25 de febrero de 2007

LA RAZÓN

Por Maltimore Smith, Dr. En filosogía

Revista ROSACRUZ /1990

Todo aquel que desee alcanzar la Conciencia Cósmica debe razonar. Y la persona que llega a alcanzar ese exaltado estado de conciencia debe hacer uso de la razón de una manera más amplia. Para poder razonar es necesario pensar, y para poder pensar tenemos que ser capaces de concentrarnos profundamente, a fin de comparar y sintetizar las ideas. La persona que puede concentrarse necesita recordar, pero debe asociar aquello que recuerda con otras ideas, para luego ordenarlas en la mente con el propósito de comprenderlas con claridad.

Quienes no entienden lo que significa realmente la palabra "razón" y, por tanto, no le es dable comprender su función divina indispensable para el desarrollo cultural y el de la personalidad, tienden a considerar que los procesos del razonamiento son innecesarios.

Algunas personas piensan erróneamente que siendo el razonamiento una función de la mente, no puede trascender su propio estado orgánico para percibir la realidad cósmica. Los pseudopensadores reducen la razón a un estado inferior del que posee lo que suele llamarse "revelaciones psíquicas" o "discernimiento místico".

A causa de este concepto erróneo respecto a la función y al lugar que ocupa la razón en el desarrollo humano, muchos de nosotros tendemos a creer que razonar sobre un tema abstracto –en un problema o un misterio que desafía al intelecto human- sólo obstruye o demora la iluminación que buscamos. De acuerdo con quienes sustentan tal punto de vista, la razón obstruye el funcionamiento de los aspectos más elevados de la mente y de la conciencia, impidiendo que se obtenga inspiración divina en un plano más elevado.

No uno sino todos los místicos, filósofos y educadores han sostenido siempre que el método primordial para obtener conocimiento, es razonar. Pese a esto, muchos piensan todavía que la razón es algo que puede guiar al buscador de la verdad hacia el camino que conduce "al mal". Esto contrasta, por ejemplo, con el punto de vista del renombrado Platón, quién iguala a la razón con la inteligencia divina, porque la experiencia ha demostrado que si uno razona encuentra soluciones atinadas y satisfactorias para los problemas más desconcertantes.

Los eruditos consideran que razonar es la función mental más elevada, porque sin ella el hombre se dejaría llevar por emociones destructivas y, por ende, la civilización no podría haber avanzado pues la sociedad no estaría basada en la ley y el orden.

www.amorc.es

Calendario Maya



De todas las presunciones y criterios sin examinar sobre los que basamos y medimos nuestra vida diaria como seres humanos sobre el planeta Tierra, es claro que el mayor y más profundo -indiscutiblemente- es el instrumento e institución conocido como el Calendario Gregoriano.

Todos nosotros debemos asumir la actitud de no saber nada. De esta manera podemos aprender.
No creo que podamos encontrar una universidad que enseñe la ciencia del tiempo. Tenemos muchos cursos sobre la ciencia del espacio pero no vamos a encontrar ningún curso sobre la ciencia del tiempo.

Esto por si solo nos dice algo. Nosotros sabemos del espacio pero somos ignorantes acerca del tiempo. Este es un punto natural al cual hemos llegado en nuestra evolución. Sabemos como enviar latas al espacio, pero en realidad no sabemos como disfrutar el tiempo. Cuando tenemos tiempo extra muchos de nosotros lo queremos matar… ¿Cómo matamos el tiempo? Esto quiere decir hacer algo que nos distraiga para no pensar.

Podemos ver que estamos tocando un tópico que es muy profundo, que se extiende a cada aspecto de nuestro ser. Cuando empezamos a comprenderlo estamos entrando en una nueva etapa de evolución. El espacio es físico, por esto naturalmente tenemos una civilización materialista. El tiempo es mental, de la mente. Así que cuando empecemos a entender el tiempo verdaderamente, estaremos participando en una fase de la evolución que es mental y espiritual.

Normalmente decimos que un calendario es un instrumento para medir el tiempo, ahora ¿por qué necesitamos hacer esto? La razón por la que debemos hacer esto es debido a que representamos un punto en la evolución en el cual lo que era inconsciente se hará ahora consciente, y el calendario es un instrumento que participa en este proceso.

Sabemos que los árboles internamente llevan su calendario, y también sabemos que los delfines y otras criaturas tienen sus formas de llevar dentro el calendario como una medida del tiempo. Nosotros somos esa criatura que va de lo instintivo y lo inconsciente a lo auto-reflexivo y supra-consciente. En este proceso necesitamos externalizar la naturaleza y el patrón de nuestros hábitos y de nuestra memoria de una manera ordenada, para que podamos conservar y sincronizar nuestra forma social. Cuando tenemos un calendario, por ejemplo el que tenemos en uso hoy día --que en realidad es el calendario de la Iglesia Católica o el Vaticano-- podemos ver que todos los días tienen un santo asociado a él. Éste es un ejemplo de usar el calendario para conservar un tipo de memoria y así que la forma social puede ser mantenida. Pero nosotros también sabemos que cuando vemos el calendario actual como un instrumento de medida, hay algo en él que está mal.

Como podrán observar este calendario no tiene unidades iguales de medida. Si nosotros tenemos un instrumento de medida donde las unidades de medida no son iguales, cuando uno aplica ese instrumento de medida crea desigualdad .

Así que podemos decir que si el tiempo es de la mente, entonces los instrumentos de tiempo que usamos establecen órdenes mentales apropiados para ellos. En otras palabras, el Calendario Gregoriano crea un orden mental desigual y torcido. Y debido a esto nosotros tal vez podemos tener una idea de por qué escogemos el crimen sobre la utopía: no hay nada, en el sentido condicionado del tiempo, que siga este calendario que nos lleve a la armonía; por eso éste es el punto más importante, y debemos pensar sobre esto profundamente para poder entenderlo, debemos asegurarnos de que comprendemos esto.

Si uno posee un estándar de medida desigual, el estándar de medida desigual es programado en su mente. Es como crear un orden social que tiene la frustración construida en el. La frustración crea formas sociales diferentes, las cuales nunca llegan a realizarse totalmente. Por esto la sociedad de esta cultura primitiva en la Tierra en la actualidad parece hacer mucho ruido, pero en términos de satisfacción humana real el nivel disminuye.

Volviendo al momento presente, en este planeta hoy, hay seis billones de humanos, que están desincronizados, dominados por una cultura que usa un calendario que tuerce la mente. Esta cultura dominante está en proceso de hacer las cosas en forma más sincrónicas.

Cuando hablamos de calendarios, debemos darnos cuenta de que es lo que realmente hace un calendario: un verdadero calendario debe tomar en consideración la relación de nosotros con la Tierra, con la Luna, con el Sol y con la Galaxia.

tomado de la Revista Luz del alma

Lo que es posible compartir


Tomado del Libro «El Despertar» - Paul Ferrini

Todas las relaciones nos ofrecen la posibilidad de realizarnos, pero la mayoría no se entregan a ello porque las personas se vuelven codependientes. Asumen falsas responsabilidades hacia los demás y olvidan las que necesitan para ellas mismas. Después culpan a los otros de sus desgracias. Es un círculo vicioso.

Es posible sentirse feliz con alguien. Es posible sentirse triste con alguien. Es posible compartir la felicidad y la tristeza. Pero ni la felicidad ni la tristeza propia son responsabilidad de ese alguien. Nosotros somos los únicos responsables de todos nuestros pensamientos y sentimientos.

Hasta que no aprendamos esto, nos resultará prácticamente imposible vivir de forma satisfactoria con otra persona. Aun cuando lo sepamos, recordarlo en presencia de nuestra pareja se convertirá en una práctica espiritual constante.

«Estar con» otro es una experiencia extática, de la misma manera que lo es «estar con» nosotros mismos. Pero «estar con» es un acto que se lleva a cabo momento a momento. No tiene nada que ver con lo que nuestro ego quiere o con lo que quiere el ego de nuestra pareja.

Mi ego quiere que tú «estés ahí» a mi disposición lo quieras tú o no. Mi ego quiere culparte a ti de mi infelicidad. Mi ego quiere que hagas las cosas como yo quiero que se hagan. Y no importa lo que intentes hacer para satisfacer a mi ego: nunca se sentirá satisfecho porque no aceptará la responsabilidad sobre su propia felicidad.

Tan pronto como el ego asume esta responsabilidad, deja de ser ego y, entonces, yo ya no te pido cosas. Empiezo a aceptarte tal y como eres. Me rindo ante el momento presente, ante la verdad de quien soy y de quien eres. Este es el momento de la verdadera unión; el momento en el que las fronteras entre nosotros se desvanecen, no porque sean inadecuadas, sino porque las hemos respetado totalmente. Este es el momento en el que los dos se convierten en uno solo, sin perder lo que cada uno es, sin sacrificio, sin expectativas. Este es el momento de dicha total, un momento en el que la promesa del amor sin condiciones se ve totalmente satisfecha.

Fórmula de la felicidad

Fórmula de la felicidad muy simplificada:

"La felicidad consiste en la ausencia del miedo, y el miedo básicamente hay que aceptarlo".

El miedo no se puede vencer o evitar. Tener miedo es algo natural y bueno, ya que logra mantenernos vivos. Por eso, hay que aceptarlo como algo bueno para nuestra supervivencia y aprender a convivir con él sin evitarlo. Al aceptar nuestro miedo, lograremos evitar una muerte prematura y aumentar la calidad de nuestra vida al solventar situaciones que no son de vida o muerte y que de otra manera no se solventarían al evitar esas situaciones. El miedo es natural y es bueno, el miedo a tener miedo es una trampa de la mente que te paraliza y te aparta del camino de la felicidad. Al miedo de tener miedo se le conoce por el nombre de ansiedad (típica de humanos).

La aceptación es el gran destructor de problemas. Muchos llamados "problemas" no son más que situaciones y conflictos generados por nuestra mente, fruto de pensamientos que se nos han impuesto vía educación, cultura, familia, trabajo o nuestras propias elucubraciones mentales mediante asociación incorrecta de hechos (que son el origen de muchos miedos aprendidos).

Hay un reto muy difícil que conviene que logremos: desaprender. Desaprender cantidad de cosas que no sirven de nada, al menos para nada bueno. Hay muchos condicionamientos, muchos miedos, muchos sin sentidos que gobiernan nuestra vida sin que apenas nos demos cuenta. ¡Desaprendamos todo eso!. Nunca nos paramos a pensar el poco control que tenemos de nuestra vida. Para retomar ese control, es necesario desaprender…vaciar nuestra taza como dice el maestro zen. Osho va más lejos, el cree que ni siquiera es suficiente vaciar nuestra taza (mente) porque cuando nos sentimos vacíos, incluso en ese momento nuestro ego está presente. Para Osho, únicamente cuando desaparece el ego, desaparece también la necesidad de verter nada en nuestra taza.

Tu ser no tiene ningún problema…aparte de tu propio ego, claro está. Tú no eres tu ego. Tu ego es quien te dice y te hace creer que tienes problemas. Líbrate de tu ego y con él se evaporarán tus supuestos problemas. La meditación es esencial para librarse del ego temporalmente. La meditación consiste en eliminar al máximo los pensamientos. Solamente en este estado uno puede empezar a conocerse a sí mismo.

No pienses, medita, conócete, acéptate como eres con tus miedos incluidos. Cuando seas capaz de todo eso, no huirás del dolor. La comprensión de la vida como hecho global permitirá que dejes de buscar respuestas y en su lugar puedas disfrutar de la existencia.

Una Experiencia iluminadora


La Experiencia de Muerte Clínica de Mellen-Thomas Benedict

Mellen-Thomas Benedict es un artista que sobrevivió a una experiencia de muerte clínica en 1982. Estuvo muerto por más de una hora y media. Durante ese tiempo salió de su cuerpo y entró en la luz. Su curiosidad acerca del universo hizo que fuera llevado muy lejos hacia las remotas profundidades de la existencia e incluso más allá, hacia el vacío energético de la nada, allende el Big Bang. El eminente investigador de estos fenómenos, el Dr. Kenneth Ring, ha expresado, “Su historia es una de las más notables que he encontrado en mi extensa investigación de las experiencias de muerte clínica.”

Habla Mellen-Thomas Benedict

En 1982 fallecí de un cáncer terminal. Mi condición era no operable. Elegí no recibir quimioterapia. Se me informó que me quedarían de seis a ocho meses de vida. Antes de esta época, me había ido sintiendo gradualmente más desesperanzado frente a la crisis nuclear, la crisis ecológica y cosas así. Llegué a sentir que la naturaleza había cometido un error – que probablemente nosotros éramos un organismo canceroso en el planeta. Y eso fue lo que finalmente me mató.

Antes de mi experiencia de muerte clínica, probé todo tipo de métodos curativos alternativos. Ninguno ayudó. De modo que determiné que se trataba de un asunto entre yo y Dios. Nunca había realmente considerado a Dios, ni practicaba algún tipo de espiritualidad, Mas la muerte que se me aproximaba me lanzó a una búsqueda de más información acerca de la espiritualidad y las sanaciones alternativas. Leí acerca de varias religiones y filosofías. Ellas me dieron la esperanza en cuanto a que había algo al otro lado.

No contaba con un seguro médico, de modo que los ahorros de mi vida se diluyeron en un montón de exámenes. No queriendo arrastrar a mi familia, decidí manejarlo todo por mi cuenta. Terminé en un hospicio y fui bendecido con un ángel que se hizo cargo y cuidaba de mí en el hospicio, a quien llamaré “Anne”. Ella se quedó junto a mí durante todo lo que había de seguir.

Entrando a la Luz

Desperté cerca de las 04:30 am y supe que había llegado el momento – iba a morir. Llamé a algunos amigos y me despedí de ellos. Desperté a Anne y le hice prometer que mi cadáver iba a permanecer tal cual, por seis horas, porque había leído que suceden toda clase de cosas interesantes cuando uno muere. Y me volví a dormir. La siguiente cosa que recuerdo, es que estaba plenamente consciente y de pie. No obstante, mi cuerpo yacía en la cama. Me parecía estar rodeado de oscuridad, sin embargo podía ver cada cuarto de la casa, y el techo, e incluso bajo la casa.

Brilló una Luz. Me volví hacia ella y percibí su similitud con lo que otros han descrito en las experiencias de muerte clínica. Era magnífica y tangible y fascinante. Quería ir hacia esa Luz igual como querría ir hacia los brazos de mi madre o padre ideales. Cuando avancé hacia la Luz, supe que si entraba en Ella, sería la muerte. De modo que dije / sentí, “Por favor, espera. Me gustaría hablar contigo antes de seguir.”

Toda la experiencia se detuvo. Descubrí que estaba en control de la experiencia. Mi pedido fue aceptado. Tuve una conversación con la Luz. Esta es la mejor manera en que puedo describirlo. La Luz se transformó en diferentes figuras, como Jesús, Buda, Krishna, imágenes arquetípicas y signos. Pregunté en una especie de telepatía, “¿Qué es lo que está pasando aquí?”

La información transmitida fue que nuestras creencias configuran la clase de retrospección que recibimos. Si uno fuera un budista, un católico o un fundamentalista, recibirá una retroalimentación de las imágenes que le sean familiares. Tomé conciencia de una matriz de Sí Mismo Superior, un canal hacia la Fuente. Todos tenemos un Sí Mismo Superior o una parte supra-anímica de nuestro ser, un conducto. Todos los Sí Mismos Superiores están conectados como un ser – todos los seres humanos están conectados como un solo ser,

Fue la cosa más bella que jamás hubiera visto. Era algo así como el amor que uno siempre anhelara, y era la clase de amor que cura, sana, regenera. Estuve listo para irme en ese instante. Dije, “Estoy listo, tómame”. Entonces la Luz se transformó en lo más hermoso que pudiera imaginar – un mandala de almas humanas en este planeta... pude ver que éramos las más bellas creaciones... elegantes, exóticas... todo.

No puedo encontrar palabras para expresar como, en un instante, cambió mi opinión de los seres humanos. Dije / pensé / sentí, “¡Oh Dios, no me había dado cuenta!” Quedé asombrado al ver que no había maldad en ningún alma. Las gentes pueden hacer cosas terribles debido a la ignorancia o a carencias, pero ningún alma es mala. “Lo que la gente busca – lo que la sustenta – es amor”, me dijo la Luz... “Lo que distorsiona a las gentes es la falta de amor.”

Las revelaciones siguieron y siguieron. Pregunté, “¿Significa esto que el género humano será salvado?” Como estruendo de trompetas que diseminó una lluvia de espirales luminosas, la Luz “habló” diciendo, “Te salvas, sanas y redimes tu mismo. Siempre lo has hecho y siempre lo harás. Fuiste creado con el poder para hacerlo desde antes del principio del mundo.” En este instante me di cuenta que ya había sido salvado.

Se lo agradecí a la Luz de Dios con todo mi corazón. Lo mejor que pude expresar, fue, “Oh Dios amado, Universo amado, Gran Sí Mismo amado, yo amo mi Vida”. La Luz pareció inhalarme más profundamente, absorbiéndome. Entré a otro ámbito más profundo que el último y percibí una enorme corriente de Luz, vasta, rebosante, honda. Pregunté qué era, La Luz respondió, “Este es el Río de la Vida. Bebe de esta agua-maná hasta saciarte.” Bebí extático.

El Vacío de la Nada

Repentinamente pareció como si fuera propulsado velozmente lejos del planeta, sobre este Río de Vida. Vi como la Tierra pasaba volando. El sistema solar pasó como una exhalación y desapareció. Volé por el centro de la galaxia, absorbiendo conocimiento a medida que avanzaba. Aprendí que esta galaxia – y el Universo entero – está rebosante de muchas diferentes variedades de vida. Vi muchos mundos. No estamos solos en este Universo. Parecía como si todas las creaciones en el Universo me pasaran veloces y desaparecieran como puntitos de Luz.

Entonces apareció una segunda Luz. Cuando entré en Ella, pude percibir para siempre, allende el infinito. Me encontraba en el Vacío, la pre-Creación, el principio del Tiempo, la primera Palabra o vibración. Descansé en el Ojo de la Creación y parecía que tocaba el Rostro de Dios. No era un sentimiento religioso. Simplemente yo era Uno con la Vida y la Conciencia Absolutas.

Seguí en el río directamente hacia el centro de la Luz. Me sentí envuelto por la Luz cuando me inhalaba nuevamente con su aliento. Y era obvia la verdad que no existía la muerte; que nada nace y nada muere; que somos seres inmortales, partes de un sistema viviente natural que se recicla interminablemente a sí mismo.

Me tomaría años asimilar la experiencia del Vacío. Era menos que nada y, sin embargo, mayor que cualquier cosa. La Creación es Dios explorando al Sí Mismo de Dios por todos los modos imaginables. A través de cada cabello de sus cabezas, a través de cada hoja de cada árbol, a través de cada átomo. Dios explora el Sí Mismo de Dios. Lo vi todo como el Sí Mismo de todos. Dios está aquí. De eso es lo que todo se trata. Todo está hecho de luz; todo está vivo.

La Luz del Amor

Nunca se me dijo que había de volver. Simplemente supe que lo haría. No era sino natural después de lo que había visto. Cuando comencé mi retorno al ciclo vital, nunca pasó por mi mente, ni se me dijo que volvería al mismo cuerpo. No importaba. Sentía una total confianza en la Luz y en el proceso de la Vida.

Cuando el río se fundía con la gran Luz, pedí no olvidar nunca las revelaciones y los sentimientos de lo que había aprendido al otro lado. Pensé de nuevo en mí como un humano y me sentí feliz de serlo. De modo que ser la parte humana de Dios... esta es la más fantástica bendición. Es una bendición que sobrepasa la más loca imaginación de lo que una bendición pudiera ser.

Para todos y cada uno de nosotros el ser la parte humana de esta experiencia es algo pasmoso y magnífico. Cada uno de nosotros, sin importar en dónde esté, desafortunado o no, es una bendición para el planeta, justo ahí en donde se encuentre. De modo que pasé por el proceso de la reencarnación, esperando ser un bebé en alguna parte. ... Más reencarné de vuelta en este cuerpo. Me sentí tan sorprendido cuando abrí los ojos, de estar de vuelta en este cuerpo, de vuelta en mi habitación con alguien que me miraba y lloraba desconsoladamente. Era Anne, mi enfermera del hospicio. Me había encontrado muerto media hora antes. Había respetado mi deseo de dejar tranquilo mi cuerpo recién fallecido. Ella puede verificar que estaba muerto realmente.

No se trató de una muerte clínica. Creo que, probablemente, experimenté la muerte misma por al menos una hora y media. Cuando desperté vi la luz afuera, confundido, intenté levantarme e ir hacia ella, mas me caí de la cama. Anne oyó el golpe y llegó corriendo, para encontrarme en el suelo. Cuando me recuperé, me sentía sorprendido y admirado por lo que había sucedido. En un comienzo no recordaba la experiencia. Una y otra vez me desentendía de este mundo y preguntaba “¿Estoy vivo?” Este mundo me parecía más ser un sueño que el otro.

A los tres días me sentía normal de nuevo, más lúcido aunque muy diferente a lo que era antes. Los recuerdos del viaje volvieron más tarde. Más, desde mi retorno no podía encontrar nada malo en ningún ser humano que conociera. Antes de mi muerte yo era crítico, creyendo que las gentes eran realmente estúpidas. Todos salvo yo.

Tres meses más tarde, un amigo me dijo que debía hacerme examinar el cáncer. De modo que me hicieron todos los chequeos y exploraciones acostumbradas. Me sentía sano. Recuerdo aún al doctor mirando los exámenes de ‘antes’ y ‘después’. Dijo, “No puedo encontrar signo alguno de cáncer ahora”. “¿Un milagro?” pregunté. “No”, me dijo, “Estas cosas suceden – una remisión espontánea”. No parecía estar muy impresionado. Pero yo sí estaba impresionado... Yo sabía que era un milagro.

Lecciones aprendidas

Le pregunté a Dios, “¿Cuál es la mejor religión en el planeta? ¿Cuál es correcta?” Dios dijo con inmenso amor, “No importa”. Qué gracia tan increíble. No importa de qué religión seamos. Las religiones vienen y van. Cambian. El Budismo no ha estado aquí desde siempre, el Catolicismo no ha estado aquí desde siempre, y todas son acerca de hacerse más iluminado. Más luz está llegando a los sistemas ahora. Muchos se resistirán y lucharán por ello, una religión contra la otra, creyendo que sólo ellas tienen la razón.

Cuando Dios dijo, “No importa”, entendí que nos atañe a nosotros darle importancia, porque nosotros somos los seres a quienes interesa. A la Fuente no le importa si uno es Protestante, Budista o Judío. Cada uno es un reflejo, una faceta del todo. Quisiera que todas las religiones se dieran cuenta de esto y que se respetaran entre ellas. Las religiones separadas no son la finalidad, sino el vivir y dejar vivir. Cada una tiene una visión diferente y todas se suman para el panorama mayor.

Me fui al otro lado con una cantidad de temores acerca de los desechos tóxicos, los misiles nucleares, la explosión demográfica, las florestas de lluvia. Volví amando cada problema en particular. Amo los desechos nucleares. Amo la nube en forma de hongo; este es el más sagrado mandala que hemos manifestado a la fecha, como un arquetipo. Más que ninguna religión o filosofía sobre la Tierra, esa terrible, maravillosa nube nos llevó a todos, de repente, a unirnos en un nuevo nivel de conciencia.

Sabiendo que, tal vez, podamos hacer explotar al planeta cincuenta veces, o quinientas veces, hemos llegado a darnos cuenta que ahora, estamos todos juntos aquí. Por un tiempo tuvieron que seguir haciendo estallar más bombas para hacérnoslo ver. Entonces comenzamos a decir, “Ya no necesitamos más esto”. En verdad, estamos ahora en un mundo mucho más seguro de lo que nunca estuviéramos, y que se va ir haciendo más seguro.

De modo que volví amando los desechos tóxicos, porque nos han unido. Estas cosas son tan grandiosas. La deforestación de los bosques de lluvia va a frenarse y en cincuenta años habrá más árboles en el planeta que los que hubiera por mucho tiempo antes. Si son partidarios de la ecología, trabajen por ella; ustedes son de aquella parte del sistema que se está volviendo consciente. Apóyenla con todas sus fuerzas y no se dejen deprimir o descorazonar. La Tierra está en un proceso de domesticarse y nosotros somos células de ese Cuerpo. El aumento de la población está llegando muy cerca al nivel óptimo de energía que pueda causar una mutación de conciencia. Esa variación de la conciencia va a producir cambios en la política, el sistema monetario y el manejo de la energía.

El Gran Misterio de la Vida tiene poco que ver con la inteligencia. El Universo no es un proceso intelectual. El intelecto ayuda, mas nuestros corazones representan nuestra parte más sabia. Desde mi regreso, me ha tocado experimentar espontáneamente la Luz. He aprendido a llegar hasta ese Espacio casi cada vez que medito. Ustedes también podrían hacerlo – no necesitan morir antes, ya están conectados con él. El cuerpo es el más magnífico ser de Luz que exista. El cuerpo es un universo de Luz increíble. No necesitamos comunicarnos con Dios – ¡Dios ya está comunicándose con nosotros a cada momento!

ARPAS ETERNAS


Cuando en el siglo II después de Cristo, la naciente cristiandad empezó a dar formas definidas y concretas a la disciplina espiritual, moral y material, sobre que había de cimentar su futura existencia, hubo un sinnúmero de divergencias sobre dicho tema. Y con tanto ardor y fuego fueron sostenidas las controversias, cada cual por la forma y modo como juzgaba que debía continuar e interpretarse la enseñanza de Cristo, que se formaron bandos contrarios, los cuales se adjudicaban a sí mismos la posesión de la verdad, y los unos llamaron falsarios a los otros. Y las cristiandades modestas y pobres, con escasos recursos, fueron desapareciendo lentamente, o refugiándose sus individuos aislados en el judaísmo, o en las religiones de los países en que vivían.

Cuatro fueron las ramas que quedaron con vida después de las grandes luchas de los siglos I y II. Las fundadas por Pedro, por Juan, por Santiago y por Pablo. Los Ancianos del Alto Consejo de Moab intervinieron al principio, para llamar a una coordinación de toda la enseñanza, analizando punto por punto todo cuanto se había escrito referente al Cristo.

Pedro y Juan estuvieron en un todo de acuerdo con las opiniones de los Ancianos. Pablo lo estuvo después también. El que no aceptó el acuerdo fue Santiago, que ya al frente de la congregación de Jerusalén, la constituyó en las normas judaicas que persistió en los primeros siglos.

Visto por los Ancianos de los Santuarios, que sus esfuerzos eran ineficaces se encerraron en sus cavernas para evitar sufrimientos y persecuciones, y se dedicaron a los enfermos abandonados, y a multiplicar las copias de los originales escritos por testigos oculares de la vida del Cristo.

Los Esenios fueron considerados como una fracción disidente de la comunidad cuando ésta quedó constituida en la forma que creyeron justo darle los dirigentes, después de desaparecidos los Doce Apóstoles y los más íntimos amigos del Divino Maestro. Y fue así, como el tesoro de Sabiduría Divina guardado fielísimamente por los Esenios, se perdió en la sombra de sus cavernas de rocas, y lo poco que de allí salió mediante los Esenios del exterior, ha ido cambiando de formas y de coloridos a través de los siglos y de la incomprensión humana.

Por un poco de tiempo todavía, el nombre de Cristianos, no dará a los hombres, ni la lucidez, ni la grandeza de alma necesaria para cumplir la gran frase de Cristo: "Si quieres venir en pos de mí, niégate a ti mismo, carga tu cruz y sígueme".

¡Negarse a sí mismo! ... frase de bronce y de granito como los Santuarios esenios, donde el mayor de todos, era el servidor de todos. ¿Quién es el que quiere negarse a sí mismo por más cristiano que se considere?

¡Yo quiero, yo mando, yo soy! He aquí las tres lápidas sepulcrales, bajo las cuales se extinguen sobre la tierra, los más sublimes principios básicos de la religión emanada del alma misma del Cristo, en sus distintas jornadas Mesiánicas... ¡Yo quiero, yo mando, yo soy! He ahí el panteón sepulcral que ha ido tragando siglos tras siglos, el esfuerzo mental espiritual y material de los discípulos conscientes del Cristo, que fueron sacrificándose y muriendo en cadalsos y patíbulos, en hogueras, en la horca, decapitados o arrojados a las fieras, por la defensa hecha de su grandioso ideal de fraternidad humana.

¡Yo quiero, yo mando, yo soy!, dicen igualmente los cristianos de hoy, entre las numerosas filas de las grandes ramas del Cristianismo, organizadas bajo diversas disciplinas, dogmas y liturgias.

¿Cuál fuerza, cuál genio, cuál acontecimiento será el que las una en un solo pensar y sentir?

Sólo la palabra del Cristo puesta en acción: "Si quieres venir en pos de mí, niégate a ti mismo, carga con tu cruz y sígueme".

¡Negarse a sí mismo! Dura y heroica palabra, que significa la renuncia a toda ambición egoísta y personal, sea del orden que sea: Atrás, el que quiere lucrar con el ideal; el que busca erigirse en maestro de los demás; el que busca un pedestal para su nombre; el que llevado por intereses creados, sueña con recoger el fruto material de sus esfuerzos de misionero del ideal.

Que a todo esto obliga el negarse a sí mismo.

Nos escandalizamos los cristianos de hoy, de lo que ocurrió a los Esenios del tiempo de Cristo, y de que hayan desaparecido, entre las sombras y el silencio los innumerables escritos históricos detallando su vida. Y es tan natural el hecho, que nos asombraría de que hubiese ocurrido de otra manera, si tenemos en cuenta que los cristianos dirigentes de aquellas épocas, no tuvieron el valor de negarse a sí mismos, sino que por el contrario, dijeron igual que dicen los de hoy "Yo quiero, yo mando, yo soy" con lo cual creyeron obrar perfectamente bien.

Es así como nuestra inconsciencia retarda el tiempo de la verdad, y lo retardaría indefinidamente, si la Eterna Justicia no tuviera a su disposición sus grandes legiones fulminadoras del mal, que cuando llega la hora final que no admite dilaciones dicen: Este es el límite. Ha finalizado la hora de esperar. La puerta del cielo se ha cerrado. El que no entró hasta ahora, queda fuera hasta la próxima ronda.

¡Qué lenta es la evolución de las humanidades!... ¡Y qué breves son los siglos por donde ellas van subiendo a paso de tortuga!

Una Luz en las Tinieblas

Arpas Eternas, Vol. 1, p. 158-159. Décimo Cuarta Edición

HISTORIA OCULTA DE LA MÚSICA


Los antiguos griegos creían que la música modelaba la personalidad de los individuos. En los templos egipcios, ésta forma parte esencial de sus ritos mágicos parta alterar el curso de la Naturaleza o tratar enfermedades. Y hoy se sabe que en efecto, el sonido es capaz de modificar la materia. Las claves secretas de la música radican en la armonía y la matemática, y de ello han sido conscientes muchos de los grandes músicos e iniciados de todos los tiempos.

Los nativos no tardaron en aparecer. Ordenadamente, se distribuyeron formando dos triángulos concéntricos en un descampado y en el centro situaron una tienda de campaña decorada con dibujos de vivos colores. Extrañamente, no la fijaron al suelo. Mientras tanto, un grupo de músicos ricamente ataviado fue tomando posiciones junto a la formación de indígenas y comenzó a golpear de forma rítmica sus tambores.

La señora Margaret A. Bevan estaba atónita. Había viajado a Canadá en 1939 para presenciar aquella ceremonia, y había obtenido el permiso para seguirla desde el triángulo interior. Lo que no hubiera podido imaginarse nunca es que aquella tienda iba a comenzar a temblar y a elevarse sobre el suelo. Primero ascendió unos cuatro metros de altura, para luego descender y retornar a su posición inicial. Pero al acelerarse el ritmo de los tambores, la tienda volvió a perder peso y a ascender. Al descubierto quedó una pequeña hoguera que desprendía un olor aromático similar al incienso.

Y no acabó ahí todo. La señora Bevan observó también cómo los músicos cambiaron repentinamente de ritmo. Al extenderse el nuevo sonido por la planicie, la tienda voló por tercera vez, aunque sobre el suelo se hizo visible la silueta brumosa de un indio atlético vestido con ropajes blancos. ¿Un espíritu? Cuando la tienda descendió por última vez, aquella imagen se esfumó...

Este relato, publicado en septiembre de aquel mismo año por la revista británica Psychic News es, aunque sorprenda, una más de las innumerables narraciones que a lo largo de la historia hacen alusión al extraordinario poder de la música. Casos similares a éste son citados por viajeros, escritores y ocultistas como Helena Blavatsky, que los recogió en su Doctrina Secreta. Y es que, en algunos lugares como el Tíbet, se cuentan leyendas de iniciados en la "ciencia sagrada" de los mantras, que al parecer podían utilizarse para transportar enormes masas rocosas al entonar ciertos sonidos. No falta incluso quienes han teorizados que las ciclópeas construcciones megalíticas europeas, las pirámides de Egipto o las estatuas de la Isla de Pascua, fueros trasladadas gracias al auxilio de cantos mágicos, palabras de poder o danzas que tenían la facultad de aligerar la materia sólida. Ahora bien, ¿qué base existe para este tipo de relatos? ¿Y desde cuándo circulan?

Los antiguos griegos ya comprendieron la importancia que la música tenía en el desarrollo equilibrado del individuo. Platón, por ejemplo, consideraba que era imprescindible que el estado vigilase el tipo de música que se interpretaba en teatros y escuelas ya que, a su juicio, existía una gran afinidad entre la música escuchada y la personalidad de los individuos. Nunca dijo que la música modelara piedras pero sí que forjaba caracteres. Asimismo, afirmaba que la influencia de determinados ritmos y melodías provocaban un beneficioso estado mental, difícilmente asequible por otros medios. Aristóteles, por otra parte, afirmó que "es imposible negar el poderío ético de la música y, por consiguiente, la necesidad de que ésta forme parte de la instrucción de la infancia".

Pero los griegos no se contentaron con exponer sus teorías, sino que establecieron una correspondencia entre las escalas musicales (llamadas "modos") y los diferentes humores de las personas. De esta manera, establecieron que el llamado modo lidio tenía carácter solemne y debía interpretarse en las ceremonias de duelo; el frigio equilibraba las facultades anímicas; el jónico era festivo y acompañaba las celebraciones, mientras que el dórico elevaba el espíritu bélico de los soldados. Pitágoras llegó aún más lejos.

La influencia de las teorías de Pitágoras fue determinante por lo menos en cuatro parcelas de conocimiento: la filosofía, las matemáticas, la física y el ocultismo. Para los pitagóricos, toda la materia contenida en el espacio podía ser cuantificable matemáticamente, y como el principio mismo de las matemáticas residía en los números, establecieron que éstos eran la esencia misma del Universo. Afirmaron que, como las cifras son de dos tipos -pares e impares- la realidad podía definirse dualmente como la oposición entre contrarios, siendo el equilibrio entre ambos lo que llamaron Armonía. Y ésta, aplicada al terreno de la acústica, equivalía a la relación simpática entre los distintos intervalos sonoros.

Creyeron tanto en este principio, que dedicaron mucho tiempo a identificar los intervalos, a estudiar sus propiedades mágicas y a aplicarlas a sus instrumentos. Así, gracias al auxilio de un "sonómetro" (una caja que contiene una cuerda tensa en su interior) formularon la Ley de longitud de las cuerdas, lo que posibilitó, por primera vez, el conocimiento matemático de la afinación de la escala musical.

La ambiciosa visión de Pitágoras no se detuvo, sin embargo, en la entonación de melodías. Enseñó a sus discípulos a curar enfermedades por medio de sonidos, y les mostró la relación que existía entre la belleza de las formas geométricas, los astros, los colores y las notas musicales. Según Porfirio, uno de sus biógrafos, Pitágoras consideraba el cosmos como un conjunto de analogías y proporciones invisibles, firmemente equilibradas entre sí. Pensaba que, tal como la "música cósmica" se difunde por el éter y equilibra el Universo, del mismo modo deberían difundirse las músicas compuestas por los artistas. Su "música de las esferas" no era sólo una especulación idealista, sino una auténtica realidad física.

Por desgracia, tras su muerte este genio fue muy criticado. Al cristianismo no le interesaba que la creencia de los pitagóricos en la reencarnación y la inmortalidad del alma se difundiese y optaron por asimilar el pensamiento platónico, mucho más adaptable a su ideología. La herencia de los pitagóricos, sin embargo, fue recogida más tarde por grupos de iniciados que se organizarían en logias masónicas, fraternidades rosacruces, sociedades teosóficas y demás movimientos ocultistas.

No nos engañemos: Pitágoras no sólo descubrió el famoso teorema que lleva su nombre. Gracias a él, también se conocieron la musicoterapia, la afinación de los intervalos musicales y las proporciones mágicas existentes entre astros y sonidos. De todas las proporciones que descubrieron los pitagóricos, la llamada "sección áurea" o "divina" era la principal. Esta división, que ya conocían los babilonios y que el sabio de Samos aprendería durante sus más de veinte años de estudio con sacerdotes egipcios, se obtiene cuando se corta una línea en dos partes, siendo la proporción entre el segmento menor y el mayor, igual que la del segmento mayor respecto al total de la línea.

Para los pitagóricos esta proporción estaba presente en todas las manifestaciones de la naturaleza y además formaba parte de figuras geométricas que consideraron sagradas, como el pentáculo o el dodecaedro. En efecto: si examinamos un pentáculo, veremos que cada uno de sus lados se basa en la idea de "sección áurea". Del mismo modo, el pentágono contiene un pentáculo en cada lado, y es a base de pentágonos como también se construye el dodecaedro. Cinco es también el número que califica a uno de los intervalos sonoros más importantes, la quinta o diapente. Y de ahí deriva la idea del pentagrama musical...

Según Luciano, el pentagrama era la contraseña secreta de los pitagóricos. A pesar de que sus detractores los tacharon de locos sectarios, lo cierto es que la "sección áurea" en la que se basaba triunfó entre escultores como Polícleto o genios como Leonardo, que hicieron de la "sección áurea" la base de su "canon", logrando seducir a autores posteriores como Descartes, Skakespeare o Kepler. Así pues, tanto el intervalo musical de quinta, que es un elemento imprescindible del actual sistema tonal, como la "sección áurea", que en la estructura ternaria de algunas formas musicales aparece frecuentemente, denotan el imperecedero influjo de los pitagóricos en la música occidental.

En el esoterismo medieval, el número siete equivalía a la totalidad del Universo. Los siete sonidos de la escala se relacionaban con colores, era una poderosa clave para introducir a los iniciados en los misterios de la magia. Las teorías de Platón y Pitágoras, que relacionaban el equilibrio de las proporciones musicales con el ánimo, se extendió durante esa época en la arquitectura, y la proporción áurea se reflejó en muchos edificios. Los artistas del medievo tenían muy presente la correspondencia entre las diferentes artes, y era muy frecuente que planteamientos musicales, arquitectónicos y pictóricos se relacionaran entre sí. De todos modos, sería un error buscar, sin suficiente conocimiento de causa, relaciones numéricas o esotéricas en cada edificación religiosa. Sin duda, existe una correspondencia en la estructura externa de ambas manifestaciones artísticas, pero sería precipitado afirmar que cada catedral es la versión estática de una composición musical. Trabajos tan valiosos como los de Marius Schneider, que creyó descubrir que la disposición de las figuras de los capiteles del claustro de San Cugat del Vallés (Barcelona) representa casi de manera exacta un himno religioso del siglo XI dedicado a San Cucufate, deben ser examinados con las consiguientes reservas.

Muchos más documentados están los casos de alteración de la conciencia producida en místicos y religiosos debido a ciertas melodías. En esta época de ascesis y visiones extáticas se sucedieron fenómenos como las "apariciones con sonidos" en las que una entidad espiritual se manifestaba acompañada por determinadas sonoridades. O también la "música celestial", que se suponía anunciada por espíritus que, según la concepción cristiana, eran ángeles; la "voz interna" en la que se producía una expresión sonora de carácter subjetivo, o la "voz directa" o "neumatofonía", en la que una o varias voces se manifestaban espontáneamente ante una o varias personas, son algunos de los fenómenos que experimentaron algunos personajes de la época.

Un conocido caso de "música celestial" es el vivido por Hermann Joseph von Steninfeld (1150-1229), devoto de Santa Úrsula y de sus once mil vírgenes, que escribió el himno O Vernantes Christi Rosae, gracias a que el enorme coro de las doncellas cantaba "desde el más allá" la melodía mientras él la transcribía. Richard Rolle (1300-1349), por su parte, fue un poeta y visionario eremita que escuchaba el canto de los ángeles al tiempo que sufría un apreciable cambio de temperatura corporal. Más conocidos son los fenómenos protagonizados por la benedictina Hildegarda von Bingen (1098-1179) que entraba con frecuencia en estados de arrobamiento en los que escuchaba música cantada por los ángeles. Incluso, redactó textos en una lengua desconocida que, según decía, le era dictada por un espíritu celestial. Estos escritos, que constituyen uno de los más genuinos ejemplos de xenoglosia, aún esperan un estudio filológico serio que arroje alguna luz sobre su significado.

En el Renacimiento, la relación entre música y ocultismo se estrecha, ya que tanto la alquimia como la magia eran actividades que las mentes más brillantes de la época practicaban regularmente. Los documentos que nos han llegado no ofrecen ninguna duda acerca del conocimiento oculto que sobre la música y su poder tenían algunos alquimistas. Por otro lado, la irrupción del rosacrucismo y la masonería constituyó un hecho capital en el desarrollo del estudio de las propiedades mágicas del sonido, pues "reinyectó" las ideas pitagóricas.

Aunque existió una antigua tradición medieval que ya citaba a la rosa en romances que relacionaban a la alquimia y al hermetismo, no fue hasta la aparición de los escritos atribuidos a Valentín Andreade (1586-1684) cuando se habló seriamente de la existencia de una comunidad de misteriosos personajes llamados rosacruces. De los diferentes textos aparecidos sobre los "hermanos", tres fueron los que, tras su edición a principios del siglo XVII, asentaron la base teórica en la que se sustentó el movimiento : la Confessio, la Fama Fraternitatis y Las bodas químicas de Christian Rosenkreutz.. Robert Fludd (1574-1637), médico y físico que profesó la filosofía rosacruz, fue una de las figuras más destacadas del pensamiento renacentista. Siendo fiel al paradigma hermético que establece "lo que es arriba es abajo", Fludd consideró al ser humano como una reducción a escala, como un microcosmos, del gran macrocosmos celeste que nos envuelve. Gran conocedor de las matemáticas y de la cábala, logró sintetizar ambas disciplinas en una especie de pitagorismo "místico". Sus ideas, demasiado influenciadas por el ocultismo, entraron en confrontación con algunos de los avances científicos de su época, sobre todo cuando defendió la concepción geocéntrica del sistema solar frente al heliocentrismo de Johannes Kepler.

En su obra de principios del siglo XVII, Utrisque Majoris et Minoris Historia, Fludd propone una correspondencia entre las proporciones humanas y las del Universo a través de la música. Para Fludd, la música es un compendio de la numerología que rige el Cosmos, equilibrándolo a través de la armonía de las almas que gobierna Dios. Según él, la armonía del alma estaría formada por sonidos agudos que progresivamente se harían tan sutiles que no podrían ser percibidos por el oído humano. Esta vibración inaudible para los simples mortales, sería la misma "música cósmica" a la que se refirió Pitágoras.

Otro alquimista, Michael Maier (1568-1631), supo sintetizar en su libro La Fuga de Atalanta (1618), las especulaciones de su amigo y co-frater Fludd, aunque mientras el inglés se expresaba filosóficamente, Maier preferirá hacerlo a través de hermosos grabados alegóricos. De este modo, cada uno de los pasos que conducía a la realización de la "Gran Obra" alquímica, estaba ilustrado por una magnífica imagen de carácter hermético, por un breve poema y por una composición musical a dos voces con acompañamiento de bajo continuo. La música de atalanta, consistente en diferentes cánones o melodías que se imitan, fue interpretada en Londres en 1935, bajo la supervisión del musicólogo Sawyer. Maier plasmó así magistralmente, con música y alegorías, el concepto rosacruz de equivalencias entre el macrocosmos y el microcosmos. En aquellos días, la alquimia y la música eran consideradas como "Gran Arte" y el proceso de creación que las consolidaba se denominaba "Gran Obra". Los alquimistas también se referían a la "piedra filosofal" como "piedra musical", considerándola una alegoría del conocimiento de las artes y las ciencias.

Además de en el trabajo de Maier, también hay claras alusiones musicales en las obras de otros taumaturgos como Heinrich Khunrath (1560-?), que presenta una mesa llena de instrumentos musicales en uno de los grabados de su Amphitheatrum Sapientae Aeternae, o Barchusen, que incluye la imagen de un coro de ángeles en el frontispicio de un grabado del Museum Hermeticum. Otras referencias musicales se contienen en Las Bodas Químicas y en Cristianópolis (1619), ambas del ya citado Andreade. Pero la tradición musical rosacruz, una de las más ricas de la historia oculta, no se acabaría aquí.


D.M. Gonzalez de la Rubia.

La Tumba de Jesus

Queridos Amigos:

El día de mañana 26 de febrero de 2007 se presentará el descubrimiento de la denominada "Tumba de la Familia de Jesús" en donde aparentemente se encuentran enterrados Jesus, su madre María, su padre José, María Magdalena, Santiago y otros familiares suyos.

Les alcanzo algunos links en donde podrán encontrar mayor información:

Página principal:

http://www.jesusfamilytomb.com/index.php

El libro "The Jesus Family Tomb" (sale a la venta el martes 27):

http://www.amazon.com/Jesus-Family-Tomb-Discovery-Investigation/dp/0061192023/sr=8-1/qid=1172423877/ref=pd_bbs_sr_1/105-3353021-2277265?ie=UTF8&s=books

La página especial de Discovery Channel (en Inglés):

http://dsc.discovery.com/convergence/tomb/tomb.html?dcitc=w99-502-ah-1024

El reportaje de Discovery Channel (en Inglés):

http://dsc.discovery.com/news/2007/02/25/tomb_arc.html?category=archaeology&guid=20070225073000&clik=www_wh_1

Un artículo con toda la información relacionada (en Inglés):

http://aoreport.com/mag/index.php?option=com_content&task=view&id=608&Itemid=44

Saludos,

Cosmoxenus

LA NATURALEZA DE LA SABIDURÍA


Por N. Sri Ram

¿Qué es Sabiduría? ¿Qué es la Sabiduría? Sabiduría es una cualidad del sujeto puro y yace en el modo en que éste ve y responde. Ésta cambia constantemente, no en su propia naturaleza que es potencialidad pura, sino en su acción debido a su infinita flexibilidad e inagotable iniciativa. La Sabiduría, como el artículo lo indica, es definitiva, como una verdad ya existente; es objetiva en el sentido de que está allí, esperando a ser percibida y comprendida. Podríamos decir que es la sabiduría de Dios; Dios como el sujeto último desconocido más allá de toda idea, porque cada idea es una creación y, por lo tanto, un objeto. Podríamos denominarla también la sabiduría o conocimiento del Yo Uno que yace en él, o la sabiduría o conocimiento perteneciente a ese Yo, que puede ser alcanzada. La sabiduría de Dios está en Su naturaleza, y caracteriza sus métodos o acción. La naturaleza del Yo uno y de cada Yo –teniendo ambos la misma cualidad, son en esencia lo mismo– es una naturaleza distinta de cuanto puede ser objeto de pensamiento. La palabra Yo tiene la connotación de una identidad, pero se refiere a una naturaleza en la cual no hay identificación con nada que se presente como un objeto o un registro del pasado. Es un centro de acción y conocimiento, no involucrado con lo pasado.

Sabiduría y conocimiento no son lo mismo, pero conocerse a sí mismo tal como uno es, es ser sabio. En un tiempo, todo conocimiento era dividido en para (superior o supremo) y apara (inferior). El conocimiento de todos los objetos, artes y ciencias es el inferior. El conocimiento de aquello por lo cual todo lo demás es conocido, es el superior; es el conocimiento de la naturaleza del sujeto, de Dios, o el Yo uno como se presenta en el individuo, siendo ambos idénticos en esencia. El conocimiento del Yo es sabiduría, ya que el Yo contiene la esencia de todo lo conocido o por conocer.

Conocemos todo lo que conocemos siempre dentro de nosotros, porque el conocimiento es un fenómeno subjetivo. En lo más profundo de nuestro ser somos uno, indivisos. En nosotros está el conocimiento de todo aquello con lo que nos hemos puesto en contacto, pero la esencia de ese conocimiento que sólo es asimilable por la más profunda naturaleza del Yo, se fusiona en su unidad. Lo que está fundido en la unidad es la verdad reducida a un punto. Todas las expresiones de esa verdad están en armonía, unas con otras. Por lo tanto, si los más bellos y verdaderos pensamientos presentes en todas las mentes se reunieran en cualquier momento, formarían una perfecta y maravillosa unidad.

El Yo en su pureza puede considerarse como un punto sin dimensión porque tiene una naturaleza separada de cuanto existe. Pero en su aspecto conciencia es una extensión, un círculo sin circunferencia que todo lo abarca. Dado que esta conciencia es sensibilidad en sí misma, la más sensible de todas las cosas sensibles, puede contener un registro de cuanto abarca. Cualquier rayo (o emanación de luz) que haga impacto sobre ésta le trae su propio mensaje, el cual queda grabado en su cinta imborrable. Y, posiblemente, emanando de cada cosa hay rayos que atraviesan el cosmos; no todos a un nivel perceptible. La posibilidad de todo conocimiento está presente en el Yo, porque éste puede despertar el conocimiento del alma, la naturaleza más profunda de cada cosa y de todo.

La sabiduría de Dios se expresa en todo, sea grande o pequeño. Él o Aquello está presente en todo: su naturaleza todo lo penetra; su propósito e inteligencia todo lo gobierna.

La Teosofía puede ser definida como la Sabiduría que está en todas las cosas, individual y colectivamente. Podemos no ser capaces de percibirla, pero está ahí.

Estamos abiertos a esa sabiduría sólo cuando nuestro corazón es puro. La palabra corazón generalmente se usa para denotar la naturaleza de nuestros sentimientos.

Cuándo éste es puro, es decir, cuando ha recobrado su naturaleza original y es capaz de funcionar con ella, el corazón responde con gran belleza y profundidad. Ve y ama aquella belleza que constituye el alma de cada cosa.

Todas las cosas están evolucionando en este universo en evolución. En cada uno existe un diseño que va saliendo a la luz, que está creciendo, desde nuestro punto de vista. Pero también existe todo un andamiaje que confunde el plan; no en la mente del Arquitecto, sino en la nuestra, que vemos el edificio desde afuera. Sin embargo, en algunas cosas, la construcción ha alcanzado cierto estado de perfección. Cosas como, por ejemplo, un loto, una rosa, o cualquier forma viviente bella nos ofrece una apertura hacia la mente del Diseñador. Desde el punto de vista teosófico, todas las cosas están vivas, aunque existen diferentes grados de vida y acción.

Sabiduría no es conocimiento, ya que nuestro conocimiento es sólo de las formas. Sabiduría es el conocimiento de aquello que es contenido por la forma y que existe para expresarse. Tendemos a juzgar el significado de toda forma o cosa, según la utilidad que tenga para nosotros. Pero esa es una visión extremadamente limitada, antropocéntrica e individualista. Cada cosa en la naturaleza tiene un significado en sí misma, contenido en su propia existencia y funcionamiento. De ahí, el mandamiento de no matar, tanto como sea posible. En cada cosa existe una cualidad innata que está en proceso de manifestación, buscando expresarse a sí misma.

Esa cualidad o naturaleza innata de las cosas está en su vida o alma, que la sostiene, no en el material del cual se compone, sino en la vida interna de la forma que la integra y la utiliza. Vemos la diferencia en el caso del cuerpo humano, aunque aquí a esa vida interna la llamaríamos el alma. La palabra vida nos transmite una impresión de energía, salud, acción, expansión, belleza de forma y movimiento; la palabra alma tiene una connotación más sutil, de amor, de respuesta profunda, percepción, belleza en el corazón y en la naturaleza. Pero la vida y el alma no están separadas. Son equivalentes a la energía del violinista y la melodía que él produce.

La forma, podemos suponer, se corresponde aproximadamente con el alma. La forma es lo que es, o lo que está en vías de convertirse en lo que será (es decir, en proceso evolutivo) debido a la naturaleza de su alma.

La sabiduría de Dios, cuya naturaleza está en el alma, fluye hacia la forma a través de la vida que ésta manifiesta; el diseño de la forma, sus procesos, toda su naturaleza, e incluso lo que ella simboliza, expresan algo de la naturaleza de esa sabiduría. Podríamos incluir la sugerencia simbólica porque cada fenómeno natural es un símbolo o signo en la Naturaleza, que refleja una idea interna o arquetípica.

El propósito de la existencia de una cosa puede ser, por supuesto, el servicio que ésta ofrece, su parte en el proceso evolutivo, su acción sobre todas las otras cosas. Ya que todo lo que existe representa cierto flujo de fuerzas, se supone que cada cosa ayude a todas las demás, directa o indirectamente. Esto se desprende de la verdad de que todas las cosas están relacionadas.

Pero cada cosa individual existe también por sí misma como una expresión de la vida del Dios dentro de sí, llevando a cabo en su misma existencia parte del diseño universal. El fin más elevado es siempre una finalidad en sí misma. La existencia tiene su finalidad en la eternidad, si no es en el tiempo.

Vemos esta verdad ilustrada en un objeto de belleza. Éste existe como una revelación de su belleza, completa en sí misma. El más elevado fin para cuanto existe es ser lo que se supone que sea; no necesita ninguna otra justificación para su existencia. La belleza última de algo incluye el modo en que ésta actúa sobre todo lo demás; en un ser humano, es la acción que ayuda al bien último de todo ser. En la expresión más elevada de la belleza, es decir, cuando la revelación es perfecta, yace la más elevada trascendencia, desde todo punto de vista.

Sin duda, la Sabiduría supone el conocimiento del significado de las cosas; el significado a un nivel de existencia que incluye la cosa y su significado inherente. El verdadero significado de algo se encuentra en la manifestación de su finalidad ultérrima. El más profundo y verdadero propósito es aquel que está presente de principio a fin, y que sólo al final se revela por completo.

Existe un propósito en cada cosa, un propósito en la totalidad y en el proceso universal. Todos los propósitos secundarios aparecen desde el propósito original, el cual puede ser descrito como la realización de la Voluntad una o la Vida una presente en todo. Cuando se comprende que este propósito es el propio, ya que es innato tanto en uno como en los demás, entonces hay sabiduría. La realización yace siempre en la acción; la acción, sea correcta o errónea, conforme o no a esa voluntad, es una revelación de la naturaleza actuante. Un conocimiento de esta naturaleza es el auto-conocimiento. Llegamos a conocernos a nosotros mismos sólo cuando somos conscientes de cómo pensamos, sentimos, y actuamos.

Naturaleza y acción son correlativas a cada etapa, y en última instancia, cuando hay una condición de unidad en uno mismo, son sinónimas. La acción es siempre un fluir de energía. Si éste no existe o si la acción toma una dirección errónea, significa que la naturaleza que rodea al Yo no es su verdadera naturaleza; su expansión; es una naturaleza tomada de aquello con lo que está en contacto. El Yo, en su estado absoluto, es un centro de energía cuya naturaleza puede ser conocida sólo a través de su acción, y este conocimiento es posible sólo para un rayo de su propia Inteligencia. Por lo tanto, auto-conocimiento es, en última instancia, auto-realización.

La Sabiduría no es una cuestión de estudio, sino de vida y acción. Hablamos de la Sabiduría pero ésta es de poco valor en nuestras vidas, excepto en la medida en que su cualidad sea evocada en nosotros. La Sabiduría no es conocimiento, pero yace en el uso que hacemos del conocimiento. Ésta aparece cuando el conocimiento es guiado por el amor. Porque amar es una forma de conocimiento; el amante tiene un conocimiento de su amada, divino en esencia, el cual es un estado de plenitud, una finalidad en sí misma. Estar enamorado de una persona es reaccionar completa y directamente a él o ella, sin el efecto oscurecedor de un yo que interpone una barrera. Usar el conocimiento con bondad es hacerlo brillar con un valor atemporal, reflejando una cualidad de Eternidad en el tiempo.

Todos pensamos que sabemos cuando en realidad no es así, o cuando conocemos pero parcialmente. El primer paso para zafarnos de las cadenas de esta ignorancia primaria es tornarnos consciente de ella. Mientras más sabemos, más nos damos cuenta de lo poco que sabemos. Mientras más amplia es la circunferencia de lo conocido, más puntos de contacto existen con lo no conocido. Quien es sabio es humilde. No es posible que alguno de nosotros posea todo el conocimiento; siempre habrá en nuestro conocimiento lagunas que pueden presentar una dificultad para el pensamiento. Uno puede llevar encima una vasta carga de conocimiento y, sin embargo, ser básicamente un tonto. Por otro lado, es posible ser muy sabio aun con poco conocimiento. Un alma profundamente madura en sabiduría que toma el cuerpo de un niño al nacer, puede ser sabia incluso en su adolescencia. Ella obtendrá sabiduría de cada indicio, de cada pequeño fenómeno y situación. Todo lo que venga a su conocimiento tendrá la cualidad de un conocimiento previo en esencia.

La Sabiduría yace menos en lo que aprendemos y más en nuestras reacciones a ese aprendizaje; menos en la cantidad y más en la calidad de nuestro conocimiento; menos en la acumulación de hechos y nomenclatura y más en el conocimiento de los principios; menos en la posesión de ideas y más en el correcto empleo de ellas; en una palabra, menos en todo lo que reunimos y que debe ser desechado, y más en lo que asimilamos en la textura de ese Ser que es un reflejo inmortal del Espíritu universal.

La Sabiduría de Dios, el Espíritu universal, es un atributo de Su naturaleza. Éste es el principio de la Sabiduría en su más elevado sentido, o la Sabiduría en abstracto, con una potencialidad infinita de manifestarse en toda forma posible y en cada nivel.

La naturaleza del no-Yo, cuando se reordena con Sabiduría, se asimila al Yo. El orden es la primera ley de los cielos, un orden divino que, cuando es traído a la existencia, reúne el cielo y la tierra.

Cuando pensamos en la sabiduría que encontramos manifiesta en la Naturaleza, pensamos en un activo principio creador u ordenador. Este principio es femenino cuando se refleja en la madre o en el aspecto forma, y construye o modela un orden que será apropiado para la cualidad en manifestación. Cada forma que tiene un sentido posee un cierto orden de partes o elementos, y un orden en su funcionamiento, en el tiempo y el espacio. Tal orden en su belleza puede representarse como una curva perfecta, una curva que difiere de otra, siguiendo su propia ley. Ley y orden están, por lo tanto, eternamente conectados. La ley del Ser Divino que se manifiesta en sus expresiones genera el Orden Divino, de un modo tal, que en el pensamiento Budista, la Ley toma el lugar del Ser. Nosotros pensamos en el Ser como una Individualidad. Cuando la Individualidad es perfecta, la lógica de su formación es completa y es la manifestación de una Ley. Descubrir la ley de nuestro propio ser, y vivir de acuerdo con ella, es verdadera sabiduría.

Como ocurre con Dios, así mismo ocurre con el hombre. A medida que el hombre crea a semejanza de aquél Ser que él es en la eternidad (siendo la creación posible sólo a través de una energía que es parte de su ser), desenvuelve su sabiduría. Hay belleza en la ley, y esta belleza se ve cuando la ley se manifiesta a sí misma.

La sabiduría yace en la integridad del pensamiento, cuando ésta es una integración natural. Es el florecimiento de la cualidad de la esencia de Vida que subyace, revelando Su profundo significado. Es la unidad y belleza del todo reflejada en la parte. Es un movimiento de vida que la muestra en su excepcionalidad y gracia innata. Es una cualidad de pensamiento libre de toda mancha terrenal, formada por una entonación directa desde el cielo. Es un rayo divino que penetra el corazón y la mente, y los unifica. Es el aliento de Dios, cuyo calor es vida, y su luz es amor y belleza. Es una expresión del Yo en el cual no existe fuerza opuesta.

En el mundo, a menudo se cree que la sabiduría yace en la precaución. Esta noción surge del instinto de conservación. Puede que la sabiduría también se encuentre en no tomar en cuenta la prudencia. En realidad, ésta yace en la acción segura que se eleva por sobre los opuestos. Es sabio aquél que por un perfecto vivir ha hallado ese instinto de rectitud que lo guiará tanto en el pensamiento como en la acción; ese centro de equilibrio que está siempre por encima de su punto de contacto con las circunstancias. Él es un hombre en quien la Naturaleza derrama la riqueza de todos sus instintos.

Publicado por The Theosophical Publishing House, Adyar, India, 1954.

La Sabiduría del Cuerpo

por Deepak Chopra

En una revolución médica radical, los científicos han accedido a una dimensión oculta que nadie sospechaba: las células nos han superado en inteligencia durante millones de años. De hecho, su sabiduría, más antigua que la cortical, puede ser el mejor modelo de lo único anterior a ella: el cosmos. Quizá el universo también nos supera en inteligencia. Adonde quiera que vea, puedo percibir lo que la sabiduría cósmica intenta. Es muy similar a lo que yo pretendo: crecer, expandir, crear; la diferencia es que mi cuerpo coopera con el universo mejor que yo.

Las células no tienen inconveniente en participar en el misterio de la vida. La suya es una sabiduría de pasión y compromiso totales. Intentemos relacionar las cualidades de la sabiduría corporal con las dimensiones ocultas que deseamos descubrir.

La inteligencia del cuerpo
Tienes un propósito superior. Estás en comunión con la totalidad de la vida. Tu conciencia está siempre abierta al cambio: percibe momento a momento lo que ocurre en tu entorno. Aceptas a los demás como tus iguales, sin prejuicios. Afrontas cada momento con creatividad renovada, sin aferrarte a lo antiguo o lo gastado. Tu ser se mueve al ritmo del universo. Te sientes seguro y atendido. Tu concepto de eficiencia es dejar que el flujo de la vida te traiga lo que necesitas. Fuerza, control y lucha no son tu procedimiento. Sientes conexión con tu origen. Estás comprometido con la generosidad, fuente de toda abundancia. Valoras todos los cambios, incluso el nacimiento y la muerte, en función de la inmortalidad. Lo que menos cambia es lo más real. Ninguno de estos temas son aspiraciones espirituales; son hechos cotidianos en el plano de las células.

Propósito superior: cada célula del cuerpo acuerda trabajar por el bien del todo; el bienestar individual es secundario. Si es preciso, morirá para proteger al cuerpo (lo que ocurre con frecuencia). El egoísmo resulta inconcebible, incluso cuando la supervivencia de las células está en juego.

Comunión: cada célula permanece en contacto con todas las demás. Hay células mensajeras que corren en todas direcciones para notificar a los puestos avanzados más lejanos cualquier intención o deseo, por pequeño que sea. Retirarse o negarse a comunicar resulta inconcebible.

Conciencia: las células se adaptan a cada momento. Son flexibles para responder a cada situación. Mantener hábitos rígidos resulta inconcebible.

Aceptación: las células reconocen que cada una es igualmente importante. Todas las funciones del cuerpo son interdependientes. Realizarlas de manera aislada resulta inconcebible.

Creatividad: aunque cada célula cumple funciones específicas (las células hepáticas, por ejemplo, realizan 50 tareas distintas), éstas se combinan de manera creativa. Una persona puede digerir alimentos que nunca había comido, concebir pensamientos nuevos o bailar de un modo nunca visto. Aferrarse a conductas anquilosadas resulta inconcebible.

Estar: las células obedecen al ciclo universal de reposo y actividad. Aunque este ciclo se manifiesta de distintas formas (niveles hormonales fluctuantes, presión sanguínea, ritmos digestivos), su expresión más obvia es el sueño. Sigue siendo un misterio por qué necesitamos dormir, pero si no lo hacemos sufrimos disfunciones graves. El futuro del cuerpo se incuba en el silencio de la inactividad. La actividad obsesiva o la agresividad resultan inconcebibles.

Eficiencia: las células operan con la menor cantidad posible de energía. En general, sólo almacenan tres segundos de alimento y oxígeno dentro de la pared celular. Confían totalmente en que se les proveerá. El consumo excesivo de alimento, aire o agua resulta inconcebible.

Conexión: debido a su herencia genética común, las células saben que, en esencia, son iguales. El hecho de que las células hepáticas sean diferentes de las cardiacas, y las musculares de las cerebrales, no contradice su identidad colectiva, que es inalterable.

Dar: la actividad principal de las células es dar, lo que mantiene la integridad del resto. El compromiso total con la concesión produce automáticamente la recepción, la otra mitad de un ciclo natural. El acopio resulta inconcebible.

Inmortalidad: las células se reproducen para transmitir a su descendencia, sin restricciones, su conocimiento, experiencia y talentos. Es una clase de inmortalidad práctica: someterse a la muerte en el plano físico, pero vencerla en el no físico. La brecha generacional resulta inconcebible. Es lo que mis células han convenido. ¿No es un pacto plenamente espiritual? La primera cualidad -seguir un propósito superior- corresponde a los atributos espirituales de renunciación o desprendimiento; dar es devolver a Dios lo que es de Dios; la inmortalidad coincide con la creencia en la vida después de la muerte. Sin embargo, al cuerpo no le conciernen los apelativos adoptados por la mente. Para él, estas cualidades son simplemente la manera en que funciona la vida, el resultado de la expresión biológica de la inteligencia cósmica a lo largo de billones de años. El misterio de la vida manifestó su potencial pleno con gran paciencia y cuidado: aun hoy, el acuerdo que mantiene unido mi cuerpo parece un secreto porque, a juzgar por las apariencias, no existe. Más de 250 clases de células realizan sus actividades diarias (las 50 funciones que cumplen las células hepáticas son exclusivas de ellas y no se superponen a las de las células musculares, renales, cardiacas o cerebrales) y sería catastrófico que tan sólo una de ellas se malograra. El misterio de la vida ha encontrado el modo de expresarse perfectamente por mi conducto.

Relee la lista de cualidades y presta atención a lo señalado como «inconcebible» : egoísmo, incomunicació n, aislamiento, consumo excesivo, actividad obsesiva y agresividad. Si nuestras células no se comportan de este modo, ¿por qué lo hacemos nosotros? ¿Por qué, si la avaricia provoca la destrucción de las células (la avaricia es el principal pecado de las células cancerígenas) , la consideramos buena para nosotros? ¿Por qué nuestro consumo desemboca en una epidemia de obesidad mientras nuestras células reducen el suyo al mínimo? La conducta que aniquilaría a nuestros cuerpos en un día es la que los seres humanos hemos adoptado. Hemos traicionado la sabiduría de nuestro cuerpo y, peor aún, ignorado el modelo de una vida espiritual perfecta.

EL PROPÓSITO DE LA EDUCACIÓN


Por Krishnamurti

Desde los tiempos de la antigua Grecia y la antigua India, las escuelas han sido lugares donde uno aprende.

No se puede aprender si no se dispone de tiempo libre, o sea, tiempo para uno mismo, tiempo para escuchar a otros, tiempo para investigar. Un lugar así es una Escuela. Las Escuelas modernas en todo el mundo cultivan meramente una parte del cerebro, la cual se ocupa de adquirir conocimientos, tecnología, ciencias, biología, teología y cosas por el estilo. Esas escuelas sólo se interesan en el cultivo de una sección particular del cerebro, la que adquiere muchísimo conocimiento, conocimiento externo. Ese conocimiento puede ser empleado hábilmente para ganarse la vida o torpemente, depende de la persona. Escuelas así han existido por miles de años.

Al pensar una nueva Escuela, intentamos realizar algo distinto. El intento no consiste sólo en educar académicamente hasta los niveles establecidos, sino también cultivar una comprensión, una investigación dentro de la total estructura del ser humano. Los estudiantes llegan ya condicionados, de manera que ahí comienza la dificultad. Uno tiene que ayudarlos a librarse no sólo del condicionamiento general, sino también a que investiguen mucho más profundamente.

Nadie puede conducir a otra persona hacia la verdad, a la recta conducta, a la clase correcta, nadie, porque cada uno de nosotros es responsable de sí mismo y no depende de nadie en absoluto. La intención de este nuevo modelo de escuela es cultivar una mente, un cerebro que sea holístico, que adquiera conocimientos para actuar en el mundo pero sin descuidar la naturaleza psicológica del hombre, porque eso es mucho más importante que la carrera académica. Aparentemente, cierta clase de educación es necesaria para tener la capacidad de ganarse la vida en el mundo actual, en la actual civilización (sea lo que fuere esa civilización), y tanto las escuelas occidentales como las orientales están descuidando el otro lado, que es mucho más grande y profundo. Pero aquí estamos tratando de hacer ambas cosas.

El propósito de la educación

¿Por qué vamos a la escuela? ¿ Por qué aprendemos múltiples materias?, ¿ Por qué aprobamos exámenes y competimos los unos con los otros por lograr mejores calificaciones? ¿Qué sentido tiene toda esta llamada educación y qué es lo que implica? Es una pregunta importante, para estudiantes, padres y maestros. ¿Por qué pasamos por el esfuerzo de recibir educación? ¿Es meramente con el fin de aprobar algunos exámenes y obtener un empleo? ¿O la educación tiene como función la de prepararnos, mientras somos jóvenes, para comprender el proceso total de la vida? Es necesario tener un trabajo y ganarse la propia subsistencia. Pero... ¿eso es todo? ¿Se nos educa sólo para eso?.

Por cierto que la vida no es tan sólo un empleo, una ocupación; la vida es algo extraordinariamente amplio y profundo, es un gran misterio, un reino inmenso en el que funcionamos como seres humanos. Si nos preparamos tan sólo para ganarnos la subsistencia, perderemos todo el sentido de la vida; y comprender la vida es mucho más importante que prepararnos meramente para los exámenes y volvernos muy diestros en matemáticas, física o lo que fuere.

Por consiguiente, tanto si somos maestros como estudiantes, ¿no es fundamental que nos preguntemos por qué educamos o se nos educa? ¿ Y qué significado tiene la vida? ¿No es la vida algo extraordinario? La vida es el pobre y es el rico, es la constante batalla entre grupos, razas y naciones, la vida es meditación, la vida es lo que llamamos religión, y es también las sutiles, ocultas cosas de la mente: las pasiones, las ambiciones, las envidias, los temores, los logros y las ansiedades. Todo esto y mucho más es la vida.

Ciertamente, la educación no tiene sentido a menos que nos ayude a comprender la vasta extensión de la vida con todas sus sutilezas, con sus dolores y sus alegrías, con su extraordinaria belleza. Podremos lograr títulos académicos y obtener un puesto muy bueno, pero ¿ Después qué? ¿Cuál es el sentido de todo esto si en el proceso la mente se embota, se fatiga, se vuelve estúpida?. Por lo tanto, mientras somos jóvenes, ¿no tendríamos que aspirar a descubrir qué es la vida en su totalidad?

¿Y acaso no es el verdadero propósito de la educación cultivar en el hombre la inteligencia que tratará de hallar la respuesta a todos estos problemas? ¿Sabemos qué es la inteligencia? Es sin duda, la capacidad de pensar libremente, sin miedo, sin formula alguna, de modo que podamos comenzar a descubrir por sí mismos aquello que es real, verdadero; pero si estamos atemorizados jamás seremos inteligentes. Cualquier forma de ambición, espiritual o mundana, engendra ansiedad, temor; por lo tanto, la ambición no ayuda a producir una mente clara, sencilla, directa y, en consecuencia, inteligente.

Es realmente importante vivir en un ambiente donde no exista el temor. Casi todos nosotros, a medida que envejecemos, nos volvemos temerosos de vivir, de perder un empleo; temerosos de la tradición, de lo que pueda decir de nosotros el vecino, o nuestra esposa o marido, temerosos de la muerte. La mayoría de nosotros tiene miedo, en una forma u otra; y donde hay miedo no hay inteligencia. Y, ¿no es posible para nosotros, mientras somos jóvenes, estar en un ambiente donde no haya temor sino más bien una atmósfera de libertad no sólo para hacer lo que nos plazca, sino para comprender todo el proceso del vivir?.

La vida es realmente muy bella, y sólo podremos apreciar su riqueza, su profundidad, su extraordinaria belleza, cuando nos rebelemos contra todo - contra la religión organizada, contra la tradición, contra la presente sociedad corrupta,- de modo que, como seres humanos, podamos descubrir por nosotros mismos lo que es verdadero. No imitar, sino descubrir, eso es la educación, ¿no es así?.

Es muy fácil ajustarse a lo que les dicen, sus maestros o la sociedad. Es una manera segura y cómoda de vivir; pero eso no es vivir, porque en eso hay temor, deterioro, muerte. Vivir es descubrir por uno mismo aquello que es verdadero, y uno puede hacer eso únicamente cuando hay libertad, cuando existe una constante revolución interna.

Pero a ustedes no se les alimenta para que hagan esto; pocas personas los alentarán para que hagan esto; pocas personas les dirán que cuestionen, que descubran por ustedes mismos que es Dios, porque si se rebelarán se volverían un peligro para todo lo que es falso. Sus padres y la sociedad desean que vivan seguros, y también ustedes desean vivir sin riesgo alguno. Vivir así significa generalmente vivir en la imitación y, por tanto, en el temor. Y el sentido de la educación es, ciertamente, el de ayudarnos a cada uno de nosotros a que vivamos libremente y sin temor. Y para crear una atmósfera en la que no exista el temor se requiere de muchísima reflexión, tanto de parte de ustedes como del maestro, del educador.

¿Saben lo que esto significa, lo extraordinario que sería crear una atmósfera carente de temor? Y tenemos que crearla, porque vemos que el mundo está atrapado en guerras interminables; lo conducen los políticos, que siempre están en busca del poder; es un mundo de abogados, policías y soldados, un mundo de personas ambiciosas, hombres y mujeres, todos anhelando posición y luchando unas contra otras para conseguirla. Después están los que se titulan santos, los gurues religiosos con sus seguidores; también ellos desean poder, posición, prestigio, aquí o en la próxima vida. Es un mundo insensato, completamente confundido, donde el comunista lucha contra el capitalista, el socialista resiste a ambos, y cada cual está en contra de alguien, luchando para llegar a un sitio seguro, a una posición de poder o bienestar material. El mundo está desgarrado por creencias en conflicto, por diferencias de casta o de clase, por nacionalidades separatistas, por todas las formas de estupidez y crueldad; y este es el mundo en que se los educa para que encajen en él. Se los estimula para que encajen en la estructura de esta sociedad desastrosa.

Ahora bien, el propósito de la educación, ¿es ayudarles meramente a que se ajusten al patrón de este corrupto orden social, o su función es darles libertad, completa libertad para crecer y crear una sociedad diferente, un mundo nuevo? Necesitamos tener esta libertad, no en el futuro sino ahora, o de lo contrario podemos ser todos destruidos.

Tenemos que crear una atmósfera de libertad para que podamos vivir y descubrir aquello que es verdadero, para que lleguemos a ser inteligentes y tengamos la capacidad de enfrentarse al mundo y comprenderlo, no simplemente ajustarnos a él; para que en lo interno, en lo psicológico, en lo profundo, se encuentren en constante estado de rebelión; porque son sólo los que se rebelan constantemente los que descubren lo verdadero, no el hombre que se amolda, que sigue alguna tradición. Sólo cuando uno está constantemente inquiriendo, observando, aprendiendo, encuentra a Dios, la verdad o el amor; y ustedes no pueden inquirir, observar, aprender, no pueden estar profundamente alertas si tienen miedo. No hay duda, entonces, de que el propósito de la educación es el de erradicar, tanto interna como externamente, este miedo que destruye el pensamiento humano, la relación humana y el amor. (*)

(*) Fuente: Krishnamurti, El propósito de la educación, ed. Sudamericana.

miércoles 21 de febrero de 2007

Magnetismo Personal

Por Royle Thurston, F.R.C.

(Dr. H. Spencer Lewis, F.R.C.)


Una antigua Ley oriental en forma moderna

Hace varios años, se pen­saba mucho y se aten­día mucho al asunto del magnetismo personal.

Diarios y revistas publi­caban consideraciones acerca del asunto en diversos artículos por varios autores; libros y folletos aparecían a cada rato, asegu­rando que trataban este asunto de ma­nera científica, y que daban instruc­ciones al estudiante acerca de sus leyes y principios.

Poco comprendido entonces, pues pa­recía que se refería a alguna extraña cualidad poseída por algunos pocos "escogidos," y tenidos por misteriosos en su poderosa habilidad de inducir y atraer a otras personas que caían den­tro del radio de su fuerza sutil, el mag­netismo personal se convirtió en el in­strumento del charlatán, y en la en­vidia de todas aquellas personas que fracasaban en la lucha por la vida.

Algunos autores y conferencistas algo más avanzados afirmaban que conocían y enseñaban la manera secreta para poder usar esta avalancha de po­deres con el objeto de alcanzar prosperidad, salud y felicidad; pero pronto se supo lo poco que sabían, ya que no revelaron ningunas leyes ni principios verdaderos, y los ávidos investigadores tuvieron que dedicarse a descifrar ex­traños términos y frases, y a practicar ejercicios mentales tontos, quedando así llenos de esperanzas fallidas.

Pero a pesar de que se conocía muy poco acerca del magnetismo personal en aquellos días, sí existe semejante fuerza radiante y sutil procedente del cuerpo humano. Esta fuerza puede llamarse con propiedad "magnetismo personal," porque el místico moderno, en su labo­ratorio científico, ha probado que existe un campo magnético que rodea su cuerpo y que existe dentro de su cuerpo y emana de él. Está en el cuerpo humano en virtud de aquella ley que se revela al examinar y estudiar cual­quier masa física que contiene cuali­dades magnéticas o sea magnetismo.

Es bien sabido y probado con experi­mentos científicos, que un ciego al caminar por la calle, o al moverse en su casa, no se atiene únicamente al tacto para guiarse cuando se aproxima a un muro o a cualquier otro obstáculo, y también se da cuenta claramente de la presencia de otra persona. Se ha demos­trado científicamente que el aura mag­nética se extiende tanto frente a nues­tros cuerpos físicos, que los ciegos, cuyos sentidos delicados están fuertemente desarrollados, pueden sentir verdadera­mente que sus auras magnéticas tocan un obstáculo mucho antes de que puedan alcanzar dicho obstáculo y tener contacto con él por sus cuerpos y senti­dos físicos.

Hay instrumentos delicados que han demostrado que el aura que emana del cuerpo humano se extiende hasta más de tres metros y que irradia cuando menos dos metros en todos sentidos.

Imaginaos ésto: de cada ser humano emanan radiaciones de cierta clase de fuerza o de energía, que se extienden, por lo menos dos metros y a veces hasta más de tres metros de distancia del cuerpo.

Lo que tenemos es: "¿Qué es esta aura, cómo se manifiesta, atrae o rechaza, y cómo puede manejársela?". Antes de contestar a esta pregunta, es necesario conocer algo de los campos magnéticos de todas las cosas. Ante todo, tenemos el elec­trón, esa partícula invisible hasta ahora, que según la ciencia nos dice, forma el átomo, pero de la cual se sabe poco y sólo pueden suponerse muchas cosas, hasta donde hemos progre­sado. Sin embargo, el místico en su labora­torio ha ido más lejos que la ciencia exterior y sabe algunas cosas respecto al electrón.

Digamos, pues, que un electrón es la par­tícula más pequeña que entra en la forma­ción de la materia; hallamos que en el electrón funcionan fuerzas duales, y que estas fuerzas son positivas y negativas, lo mismo que en toda célula creadora. Las vibraciones que emanan de cualquier masa de materia trasmiten la calidad de la radiación, de acuerdo con la natu­raleza de la fuerza predominante den­tro de la masa. Así, sea cual fuere la calidad despedida por la masa, ya sea positiva o negativa, esa calidad se llama "polaridad."

Ahora bien, cualquier masa de materia irradia una positiva o negativa, y por consiguiente, una u otra de las dos polaridades. Las vibraciones que emanan de la materia son positivas o negativas y están regidas en su polaridad por la índole o calidad predominante de las fuerzas que yacen en los electrones combinados, que son los que forman los átomos de cualquier masa de materia. Así vemos que las fuerzas positivas o negativas que están en los electrones no son iguales, sino que una u otra predomina y determina la polaridad.

Y así, las vibraciones que emanan de cualquier forma de materia, tie­nen una influencia magnética sobre toda otra forma de materia, y será atraída o rechazada por otra ma­teria, de acuerdo con la ley de las polari­dades: lo positivo atrae a lo negativo y re­chaza a lo positivo, y viceversa.

En el imán de herradura, o en otro imán permanente, ha­llamos también un buen ejemplo de la fuerza atractiva, o magnetismo, que emana de las vibra­ciones de un trozo de hierro. Extendiéndose hasta corta distancia en torno a esos imanes, existe ese campo o aura en que ocurre la atracción magnética.

Probablemente habéis hecho experimentos con imanes y habéis visto cómo el imán atrae la aguja o cual­quier otro trozo de acero, y lo hace saltar y unirse a uno de los polos del imán, tan pronto como el imán está lo suficientemente cerca para atraer la aguja con su aura magnética; tan pronto como la aguja entra en esta zona o campo de atracción, no puede resistir la fuerza e inmediatamente se ve atraída por el polo del imán y permanece allí hasta que se la arranca.

Ahora bien, el magnetismo que emana del cuerpo humano es verda­deramente magnético, en el mismo sentido en que es magnetismo el del imán ordinario, pero el término "magne­tismo," aplicado al cuerpo humano, se usa en relación con fuerzas o energías físicas que están dentro del cuerpo, que son duales en su naturaleza, y que con­sisten de dos calidades opuestas de ener­gía, o de vitalismo, fundidas por su atracción mutua. Esta energía o vita­lismo o magnetismo, rodea el cuerpo humano, porque emana de las dos ener­gías opuestas que existen en el cuerpo humano, y de ellas deriva su esencia. La fuerza vital, es decir, la fuerza de la vida, está asociada y controlada por la mente del alma del hombre, se funde con las energías físicas, materiales, cor­porales, para crear esta aura magnética, y esta aura es de polaridad positiva o negativa, según la naturaleza de la pola­ridad predominante en su constitución. Por eso, se dice que una persona es posi­tiva o negativa.

Bajo ciertas condiciones, el aura puede verse a la simple vista. Quienes la ven con más facilidad son clarivi­dentes, pero bajo ciertas condiciones físicas, por causas naturales o científi­cas, casi todo el mundo puede ver el aura humana. Por esto, el "magnetismo personal" ya no es una fuerza mis­teriosa e invisible, la cosa intangible de hace varios años, porque ahora puede verse, medirse, sentirse, reflejarse, pe­sarse, neutralizarse, aumentarse, disminuirse, y modificarse de muchas otras maneras, ya mecánicamente, ya por medio del empleo de la voluntad humana.


Voluntad y Vibraciones


Y es aquí donde hallamos el gran secreto que tantos investigadores y pre­ceptores no pudieron descubrir en los primeros días de la historia del "mag­netismo personal." Y es que la VOLUNTAD HUMANA, esa fuerza ex­traña, directriz, determinante, siempre a la disposición del intelecto humano, PUEDE VERDADERAMENTE Y NO TEORICAMENTE, MANEJAR Y AFECTAR LAS VIBRACIONES RA­DIANTES LLAMADAS MAGNE­TISMO PERSONAL.

¿Qué es