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viernes, 29 de enero de 2010

EL MIEDO ES LA RAÍZ DE LAS AGRESIONES

Salvador Pániker  

Doctor en ingeniería, Filósofo y Escritor.

Tras una vida dedicada a la divulgación de escritos filosóficos, Salvador Pániker propone en Asimetrías, su último libro, un nuevo humanismo para sobrevivir en estos tiempos de incertidumbre.   Fundador de la Editorial Kairós.  Presidente de la Asociación proDerecho a Morir Dignamente.

La palabra crisis parece llenarlo todo. Da la impresión de que, más allá de una crisis económica, se trata también de una crisis profunda de ideas y valores…Sí, pero toda crisis es también una oportunidad.  La crisis económica puede provocar una relentización del consumismo, dando paso a lo que los anglosajones llaman slow life: un tempo más pausado y una posible apertura a la interioridad.

Pero tampoco es seguro que esto suceda.  Lo que sí es cierto es que, en la actualidad, hace falta un plus de creatividad que en épocas más simples no era necesario.

¿Por qué tenemos miedo a ser dueños de nuestra propia vida?

Yo suelo distinguir entre vida pública, vida privada y vida íntima.  Todo el mundo tiene vida privada, algunos tienen vida pública y muy pocos tienen vida íntima. Es a esa vida íntima en la que está; una vida íntima en la que está presente la trascendencia, la experiencia erótica profunda, la vivencia estética, la mística.  En Occidente, casi todos somos unos impotentes místicos, nos comportamos como seres robotizados.

Y entonces, ¿qué podemos hacer para dejar de ser robots, para desarrollar una mayor libertad interior?

Tenerse en pie en una sociedad laica, relativista y pluralista es tarea para la cual no nos han educado, ya que hasta hace poco prevalecían las ideas absolutas, los conceptos con mayúsculas –Historia, Partido, Patria, Religión Verdadera…-, en nombre de los cuales se cometían las mayores atrocidades.  Nos enfrentamos a una cuestión cultural y a un  problema de pedagogía.  Se trata, entonces, de tomar gusto a lo difícil. Yo sigo una regla bastante sencilla: me pregunto a cada momento lo que corresponde hacer en cada momento.  Y, a continuación, trato de ponerlo en práctica.

¿Cómo definiría la felicidad?

Dicen los budistas que el deseo del nirvana impide el nirvana. Digamos que la felicidad tiene que ver con la armonía, en términos de salud (física y mental).  Una persona saludablemente autorrealizada no envidia a nadie, se asume tal como es, conoce cuáles son sus límites, juega los naipes que le han servido, encuentra su propio terreno de juego, disfruta con ello, hace en cada momento lo que en cada momento le toca hacer.  Es una persona creativa ininterrumpidamente, vive siempre el aquí y ahora y se abre a lo transpersonal.

En su libro Asimetrías (Debate) propone poetizar la vida cotidiana, como los románticos. ¿Cómo se consigue esto?

Viviendo cada momento como si las cosas ocurrieran por primera vez.

Asimismo, propone que se dé paso a un nuevo humanismo.. Efectivamente. Actualmente, un nuevo humanismo ha de estar más relacionado con la salud mental y la empatía que con códigos morales universales. Un nuevo humanismo, además, ha de estar muy abierto a la aventura de la ciencia. Carl G. Jung decía que la crisis de Occidente se debía al hacho de que los mitos cristianos ya no siguen vivos.  Pues bien, los nuevos mitos en quienes sí podemos creer en la actualidad, provisionalmente, los proporciona la ciencia y se llaman teoría de la evolución, teoría de la relatividad, física cuántica…

También está la vía de la trascendencia para que el ser humano se realice, como apuntaba el psicólogo Abraham Maslow. ¿Qué sería para usted esta vía?

La puerta de entrada a la trascendencia es eel sentimiento de asombro. Podemos asombrarnos ilimitadamente, y esta ilimitación del asombro es la metafísica. Y el arte. Y la poesía. “No sé nada que no sea un milagro”, decía el poeta Walt Whitman. Y el milagro absoluto es que haya algo en vez de nada.

¿Nos puede decir cuál es su mejor deseo para el ser humano?

Deseo una sociedad formada por seres humanos que no tengan miedo. El miedo es la raíz de todas las agresiones.

3 CONCEPTOS ESENCIALES

Vida: Es el milagro al que solemos dar la espalda. ¿Quién dijo que la vida es eso que sucede mientras estamos ocupados en otra cosa? La vivimos intensamente cuando la experimentamos aquí y ahora, con la capacidad de asombro de un niño.

Muerte: Se puede decir que la muerte es una catástrofe para el ego, el drama de la muerte se diluye. Como dijo en su momento el filósofo Baruch Spinoza, “en rada ha de pesar menos el hombre libre que en la muerte”.

Conciencia: En cierto modo, la conciencia es la identidad suprema y hasta cabe pensar que solo existe una conciencia.  Los sabios expanden su sentimiento de identidad mucho más allá de los confines de su mente y de su cuerpo hasta alcanzar la totalidad.

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sábado, 23 de enero de 2010

CONOCIMIENTO INTERIOR

 CONÓCETE

Aíslate de toda vibración externa. Enciérrate en lo más profundo de tu ser.

Despierta tu Sinfonía latente. Escúchate a ti mismo. Así descubrirás el porqué de la vida, y conocerás tu camino.

Entonces ve consciente por el mundo. Y cumple tu destino con la confianza del que sabe a dónde va, y cómo ha de llegar.

TODO ESTA EN TI

Busca en tu interior. Allí está tu Sendero y tu Luz. Sé libre. No esperes que alguien guíe tus pasos. No pretendas que los demás vivan según tus deseos. Cada uno ha de ir adelante, por su propio esfuerzo y su propio camino. Todo lo que hagas por ajena influencia y no por convicción propia, deformará, retardará tu propia vida. Realiza todo lo que sientas en ti y lograrás ascender.

VIVE TU VIDA

Vive tu vida en toda su plenitud. Que tu Espíritu vibre intensamente al contacto del mundo, y despertarás el Infinito que dormita en ti. Que nada turbe la serenidad de tu corazón; la armonía interior es indispensable a todo progreso y conocimiento. Cumple tu deber con sencillez. Todos tienen un mensaje para ti. Tú también tienes un mensaje para todos. No desprecies ni un segundo de tu existencia. Vive alerta.

NO MALDIGAS EL DOLOR

El espolón del dolor tiene por objeto encauzar nuestros pasos, pues sólo entra en acción al quebrantar las Leyes de la Vida. Por eso el sabio, al descubrir que la vida es una eterna alegría, dirige sus pasos por el Sendero del Deber y el dolor se aparta de él. Pero los que aún no saben se dejan arrastrar por sus pasiones y sus instintos. Y al desviarse, el dolor se enseñorea de ellos. Entonces reniegan de la vida, cuando les envía el dolor para que reaccionen y busquen el conocimiento. Cuida tu existencia, para que siempre armonice con la Vida, y la felicidad anidará en tu corazón.

AMA TODAS LAS COSAS

Tu corazón es una lira. No dejes que se atrofie en el silencio. Mientras no vibre al influjo del amor, estará en tinieblas. El rencor emponzoñará tu existencia, y a cada instante tropezará en las asperezas del camino. Purifica tu corazón, ama todas las cosas por igual. En todo momento, busca la nota que vibre en armonía con cada ser. Todos esperan que el amor ilumine tu corazón, para fundirse contigo, y volcar en el tuyo, el tesoro de sus corazones. En ese eterno intercambio del amor, irás comprendiendo, y asimilando siempre más. Tu Espíritu, cada vez más radiante, percibirá la Unidad del Todo. Y en su goce será semejante a un Dios.

AMA LA VIDA

En su eterna ascensión los seres van descubriendo en su mundo interno, las sucesivas Leyes morales, siempre adecuadas a sus diversos grados y modalidades.

En las horas solemnes del recogimiento, se elevan al espacio, los cantos de los que hallaron su senda:

¡Vivir es soñar!¡La vida es amor¡¡Vivir es perdonar!¡Comprender, ¡Libertad¡,¡Y a través del Infinito, la inmensidad afirma¡ Lo esencial es Vivir !Seguid cualquier camino; siempre avanzaréis.

Ensayad cualquier sistema: siempre contribuiréis a la Armonía Universal.

EVOLUCIÓN

Todas las posibilidades, están latentes en todos los seres. Conforme se evoluciona, van generando deseos, sentimientos, poderes, siempre de los inferiores a los superiores. Lo que llamamos mal, odio, dolor, tinieblas, fealdad, disonancia, son aspectos inferiores del bien, del amor, del placer, de la luz, de lo bello,

de la armonía, así como el cuerpo, es aspecto inferior del alma, y ésta del espíritu. Cada aspecto o eslabón de la cadena infinita, entra conforme actúa, deja la experiencia y el conocimiento necesario, que capacitan al ser y a la sociedad, para alcanzar el aspecto o eslabón superior. No huyas, pues, de ninguna manifestación. Aprende en cada circunstancia la lección del momento.

ARMONÍA

Todo se relaciona y se complementa; desde lo más grosero a lo más sutil.

Cada cosa ocupa un lugar adecuado en el conjunto.

Lo que parece despreciable o superfluo, llena una necesidad, cumple una misión. No desprecies ni una cosa, ningún ser. En la Sinfonía Universal, caben todos los sonidos, todos los tiempos, todos los matices. Vislumbra y comprende la infinita diversidad de la vida. Armoniza, pues, el bien general con tus aspiraciones más sinceras. Llena tu vida sencillamente, con lo más elevado que lograres despertar en tu interior.

ACCIÓN

Eres surco, semilla y labrador. Que tu voluntad se esfuerce en realizar todos tus ideales. Todo lo que sientas y pienses has de traducirlo en acción, si quieres realmente vivir. Pero recuerda que todo reacciona inevitablemente sobre su autor.

Así, vigila tu cerebro, y tu corazón, domina tus actos. Sé útil y agradable. Que lo noble y lo puro se identifique contigo, para que ninguna reacción te hunda en el dolor y el arrepentimiento.

Encauzado en la línea recta del saber, no temas la hora de la cosecha.

Porque entonces todo será motivo de goce. Tendrás la satisfacción del deber cumplido; habrás contribuido al bien general y estarás capacitado para seguir adelante.

REALIZACIÓN

Fluya sobre todos los seres la dulzura de tu corazón. Sé justo, sencillo y puro; vive en constante actividad, así tus facultades engendrarán, al perfeccionarse, más amplias capacidades, siempre para ascender. Elévate sin cesar hasta la paz del conocimiento. A la luz de tu espíritu de artista descubre y muestra a los demás, las infinitas bellezas de la vida.

Exalta y fomenta las virtudes y los anhelos que laten en todos los seres.

Comprende y realiza siempre más, la Fraternidad Universal. Así vibrarás en armonía con el Infinito, y serás un centro de luz y actividad. Irradia constantemente serenidad, energía y alegría. No desperdicies tu existencia en vanos derroches. Afirma tu personalidad. Define y encauza tu acción. Entonces no vaciles por nada del mundo; persevera en el esfuerzo inicial. Atento al fin propuesto, no des reposo a tus facultades, hasta que el triunfo sea completo. Así cada jornada de tu vida, será un nuevo motivo de felicidad y elevación

CONCIENCIA

No admitas ni niegues nada, sin antes analizarlo serenamente. Es preferible la duda antes que la fe ciega, o la negación sistemática. Razona y discierne siempre. No importa quien sea el que quiera enseñarte. Acepta sólo lo que armonice con tu ideal, o te inspire otro más elevado. Medita. Escucha tu voz interna. Sólo ella sabe y debe guiarte. Sigue el sabio consejo. En la duda abstente. Tu obra ha de reflejar lo más puro y lo más sincero de tus aspiraciones. No seas tímido ni impulsivo... permanece siempre sereno. Sé dueño absoluto de tu conciencia.

SABIDURÍA

Saber, es vivir, actuar y realizar. Toda la sabiduría teórica, se desvanece ante un buen ejemplo. El goce de hacer, es superior al de saber. Si crees que tu ideal es indispensable a los demás, realiza en ti mismo, y después en tu radio de acción más inmediato. Así habrás sembrado, con el ejemplo la semilla necesaria y con la experiencia adquirirás la claridad y la persuasión necesaria para hacerte oír con respeto. Después te sigan o no, avanza tranquilo. La semilla fructificará por sí sola, y buena o mala ya recibirás las consecuencias. Así irás dominando la ciencia de la vida y marcharás con paso seguro hacia la meta.

ASCENSIÓN

La vida avanza en una transformación ascendente. Toda manifestación, tiende a convertir lo inferior en superior, a realizar lo mejor. Dirige a este fin tus esfuerzos y acciones. Todos debemos marchar al unísono. Un sólo eslabón que se detuviera, paralizaría toda la cadena. La solidaridad nos obliga a levantar al caído, alentar y hasta arrastrar al rezagado. Este es el fin primordial del Amor y Fraternidad. Jamás te creas sólo y aislado. En cualquier lugar y circunstancia todos esperan y confían en ti. No hagas que el desprecio o la conmiseración obliguen a los demás a cargar contigo. Debes bastarte a ti mismo y ser útil a los demás.

Alquimia

Aprende la sublime Alquimia del espíritu. Busca siempre la Luz. No te quejes de nadie ni nada. Si algo te parece malo, tienes tu voluntad poderosa para transformar; debes convertirlo todo en luz, y en recompensa todo iluminará tu senda.

Esfuérzate en capacitarte. Toda ascensión necesita de tu concurso. No te abstengas jamás de colaborar con el conjunto en la acción dirigida al bien; tu espíritu irá conquistando nuevas cumbres, nuevas verdades.

Selección

Así, como el todo influye sobre ti, influyes sobre todo. Pero la Ley de la Armonía dirige y modifica de acuerdo al Plan Cósmico, toda reacción de ser a ser. Desarrolla en ti lo más elevado y sólo él dirigirá e influirá tus pasos. Selecciona siempre.

Tu mismo debes buscar tu Sendero y realizar. Elige los medios más adecuados y fáciles. Discierne y sigue siempre lo mejor.

Así hallarás tu camino y ascenderás radiante y feliz.

Confianza

Todos venimos del mismo punto y vamos al mismo fin. Pero cada ser avanza por un camino distinto. Cada uno tenemos un ideal propio, un concepto diverso sobre cada cosa, de acuerdo al camino recorrido y al punto de vista en que nos colocamos.

La verdad está en cada ser un poco, en la medida de la elevación avanzada.

Todos tienen su razón personal para pensar y obrar a su manera. Así, sé tolerante en el más amplio sentido. No temas la crítica motivada por la incomprensión. Sea lo que concibas, como lo más adecuado a tus capacidades y posibilidades.

Siempre que vislumbres algo mejor, avanza tranquilo.

Ten confianza en ti mismo. El triunfo es de los que osan y perseveran.

Bondad

Al sentirte capacitado para ser útil, sé todo corazón. Adquiere la sencillez del niño y la perseverancia del sabio. Con bondad infinita inclínate hasta el mismo plano donde actúan los que quieren ayudar. Sé uno con ellos. Al armonizar elévate poco a poco, jamás seas brusco ni impaciente. No pretendas imponer; ilumina y guía. Así lograrás que asciendan contigo, hasta realizar el ideal propuesto. Al proceder así, todos creerán, que si han avanzado se debe a su propio esfuerzo. Más vale así.

Porque reconociendo tu ayuda no pensarán en aplaudirte, ni en criticarte. Y ni el orgullo ni el temor te harán peligrar en tu puesto de acción. Cumple tu deber, por la íntima necesidad de ser útil y no por afán de grandeza. Por este camino adquirirás energías para abarcar el Infinito y podrás sembrar el bien a manos llenas.

Constancia

Si el desaliento te abate, medita; la serenidad confortará tu espíritu y te hará más sabio para el futuro. Si la calumnia te muerde no te alteres, pon en la herida un poco de bondad y castiga al culpable, ¡pobre niño! con toda la ternura de tu corazón.

Si el odio quiere alcanzarte, sonríe y perdona. Tu amor ha de ser poderoso, todopoderoso. Si la envidia pretende trabar tus pasos, elévate y vuela sobre ella. Si la indiferencia te rodea, ten calma. Amplia tu espíritu en un anhelo de comprensión. Y tu palabra logrará penetrar hasta lo más íntimo de tus hermanos. Si el dolor se ceba en ti, transfórmalo en Luz, en luz de experiencia, y tropezarás menos. Si un laurel te alcanza, alerta. Permanece sereno. Sé aún más sencillo. El orgullo destruirá tu obra. Si el silencio resuena a tu paso, alégrate. Es el triunfo. La soledad te dará alientos para volver y proseguir tu labor con tranquilidad.

Teúrgia

Deja que el mal vaya hacia ti. Todo el mal que recibas, es una oportunidad que se te ofrece para que hagas una obra de amor, convirtiéndolo en bien.

Recuerda que tú mismo sembraste las espinas que te lastiman al pasar. Así, no guardes rencor al que te perjudique. No la aumentes con la ruin venganza. No trates de descargar sobre otros tu carga de dolor. Sonríe siempre ante los demás, aunque sufras. Haz en lo posible la felicidad de los que te rodean.

Aprovecha toda circunstancia para hacer un bien. Descubre siempre el mejor aspecto de la Vida, para que sereno, puedas ascender libremente. Toda materia tiende a ser Espíritu. Toda tiniebla, Luz. Sé el Taumaturgo que convierte lo inferior en superior, por el empleo constante de tus facultades más elevadas.

Rodea con todo el amor y ternura de tu corazón, todo lo que está a tu alcance. Haz siempre lo más y lo mejor que puedas. Y ante todo, haz sólo lo que sepas que es un bien.

Para alegrar y disipar el mal, basta la sola presencia del Bien.

Sé un brazo más que ayuda a la humanidad en su ascensión.

Contribuye a despertar el sentimiento de solidaridad.

lunes, 11 de enero de 2010

¿SER PERFECTO O SER FELIZ?

“El fin de la vida humana es la perfección; no en el sentido de ser capaces de gestionar o gobernar todas las cosas (lo cual constituiría simplemente una gran interferencia en los experimentos de los demás), ni de tener que saber todos los hechos y leyes de la Naturaleza (porque lo que llamamos hechos no son más que formas pasajeras, y lo que llamamos leyes son sólo sus cualidades generales o propiedades), sino en el sentido de no dejarse llevar por las circunstancias, y de actuar siempre partiendo de nuestro verdadero centro. Este descubrimiento del centro de nuestro ser, y la acción desde ese centro, significan que, bajo cualquier circunstancia, nuestras voluntad, amor y pensamiento no desfallecerán nunca, sino que fluirán sin esfuerzo, como el discurso de un orador experto o la melodía de un pianista excelente, no dejando lugar para cualquier excentricidad.”

                                   Ernest Wood  Natural Theosophy –Sophia No.234 Sept 2008

Sergio Sinay  Periodista y terapeuta gestáltico

Querer “lo mejor” nos impide a menudo disfrutar de “lo bueno”. Alcanzar la perfección es imposible y ser perfeccionista resulta frustrante. Si entendemos que la vida no es una meta, sino un aprendizaje, y que cada desvío es una oportunidad para crecer, podremos, por fin, relajarnos y disfrutar del trayecto.

En un relato del escritor estadounidense Ray Bradbury, titulado La fruta en el fondo del tazón, un hombre comete un crimen durante la noche y, en su afa´n de no ser descubierto, empieza a borrar sus huellas de todos y cada uno de los objetos que tocó (o que cree haber tocado) en los momentos previos al asesinato. Dedicado a dejar la escena del crimen en perfectas condiciones, se obsesiona hasta tal punto con su tarea que realiza de manera puntillosa y detallista, que pierde por completo la noción del tiempo. Así, la noche transcurre sin que él lo advierta, sumido como está en la eliminación de las posibles pruebas incriminatorias. Y así lo encuentra la policía, a la mañana siguiente, cuando llega al escenario del crimen.

Esta narración del autor de Crónicas marcianas y Fahrenheit 451 podría leerse como una metáfora sobre las consecuencias del perfeccionismo. Cuando entramos en su laberinto, no hay salida. Quizá, para entenderlo mejor, tendremos que establecer una diferencia entre perfección y perfeccionismo.

Algo es perfecto cuando consigue el desarrollo máximo de sus potencialidades, cuando sus cualidades y atributos se desenvuelven en plenitud. Es decir, hay un momento en que la perfección se advierte, queda consumada. Hay un fin para la perfección y este asoma cuando queda consagrada. La perfección es la mejor versión posible de algo. El perfeccionismo, en cambio, es la búsqueda interminable de la perfección.

La persona perfeccionista va detrás de una zanahoria que nunca podrá alcanzar. Nunca llega, siempre considera que falta algo, está convencida de que todavía se puede conseguir  más, que la tarea o el vínculo es mejorable. Y va por más. Lo curioso es que, aunque vaya, muchas veces no se mueve.

Esta es una característica del perfeccionista, del que exige y se exige siempre más, del que nunca está conforme y sospecha siempre que queda algo por mejorar. Pone tanto énfasis, invierte tanta energía en ello, que con frecuencia se paraliza. La persona perfeccionista se exige a sí misma, ya quienes la rodean, tal grado de perfección que, como resulta imposible de plasmar, termina por no empezar nunca sus acciones. Solo lo hará si se dan las condiciones perfectas, cuando los resultados estén garantizados o si se tienen a mano las herramientas o los recursos óptimos. Es decir, lo más probable es que no lo haga jamás. El perfeccionista se vuelve así improductivo.

Se forja en la infancia

La persona perfeccionista va enredándose en sus ilusiones de optimización, es alguien  capaz de detallar perfectamente planes que no se cumplirán o, por el contrario, se convertirá en la crítica más severa de las acciones o las propuestas de otros, a las que nunca considerará aceptables, siempre habrá fallos, peros, imperfecciones….

Demasiado frecuentemente, el adulto perfeccionista fue un niño poco motivado, que recibió pocos halagos en su infancia. Si revisamos su historia, acaso encontremos a alguien a quien siempre se le exigió algo más. Cuando lograba nueve se le pedía diez.  Y si, finalmente conseguía el excelente, no recibía mayores aclamaciones ni recompensas porque, después de todo, no había hecho sino lo que se le pedía. Y que lo hubiera logrado no lo hacía merecedor de un elogio especial, puesto que había hecho algo que era posible.

Así se suele forjar una persona perfeccionista. A partir de una exigencia constante y desmedida desde su niñez. También puede ser el producto de una baja valoración. Puede ser alguien que ha aprendido desde pequeño a ser aprobado o recompensado por lo que hacía, y por cómo lo hacía, antes que por el simple hecho de existir. Alguien que ha crecido pensando, porque lo ha experimentado en primera persona, que vales por lo que produces y no por lo que eres estará siempre sometido a la presión de lograr lo mejor, pero nunca quedará convencido de haberlo conseguido.

Olvidar el destino para disfrutar de la travesía

La exigencia tiene su foco de atención puesto sobre el resultado y desestima la importancia del proceso por el cual es posible llegar a aquel. El resultado es lo único que importa y debe obtenerse sea como sea, sin dilaciones ni excusas.

Es como si una persona pretendiera llegar a su destino sin haber viajado y sin importar cuáles son los caminos y los medios de transporte necesarios para  llegar. Un perfeccionista relegará las circunstancias, las posibilidades…, no importan. Cuando la exigencia alcanza su máxima intensidad, se cierran todas las posibilidades de aprendizaje. Porque es durante el proceso –el camino que para el perfeccionista no tiene importancia- cuando se viven las experiencias que pueden convertirse en enseñanzas de vida.

Cuando ponemos el acento en los procesos, en los caminos que se recorren, vamos instrumentándonos, nos hacemos creativos, sopesamos alternativas. Y, sobre todo, aprendemos la importancia que tiene el tiempo, el ingrediente esencial de todos los procesos de construcción y de transformación.

Podríamos decir que el perfeccionismo es una derivación deformada de la exigencia, su manifestación más extrema. Tanto uno como la otra pueden provocar parálisis, incapacidad de actuar y tanto uno como la otra empiezan en la propia persona y se extiende hacia los demás.

La incertidumbre forma parte de la vida

Otro de los orígenes del perfeccionismo es la falta de seguridad en uno mismo. Cuando alguien no se siente en paz con sus propios recursos, cuando se siente juzgado o valorado por lo que hace, por lo que produce, y no por lo que es, cree que en cada una de sus acciones le va la vida, el afecto o la estima de quienes le rodean. Cada cosa que haga, diga o produzca será, en su creencia, decisiva. Y esto es lo que le impulsa a buscar la perfección.

Cuando alguien se siente inseguro, se vuelve temeroso. Se percibe a sí mismo frágil, poco valiosos, vulnerable. Teme a todo, hay un riesgo acechando en cada paso del camino cotidiano de la vida. El mundo entero es impredecible, riesgoso, incierto, imperfecto. ¿Qué hacer ante esto? No hay respuesta satisfactoria, puesto que la incertidumbre, lo imponderable, lo no controlable son parte esencial e indivisible de la vida.

Considerar los obstáculos como posibilidades

Como dijera Víktor  Frankl, médico, psiquiatra, filósofo y autor, entre otros, de El Hombre en busca de sentido, los seres humanos somos, en esencia, seres condicionados. Nos limitan circunstancias físicas, históricas, económicas, biológicas, geográficas y demás. Nos limita la presencia de los demás, sus decisiones, las consecuencias que sus acciones tienen en nuestra vida. Es decir, siempre habrá algo que no depende de nosotros, que esté fuera de nuestro control y que alterará (para bien o para mal) el curso de nuestra vida y las consecuencias de nuestras acciones.

¿Es esto un problema? Para el perfeccionista lo será, porque establece una brecha entre lo que son sus propósitos y sus resultados. Sentirá que su búsqueda de la perfección está siempre interceptada por motivos que llamará de mil maneras distintas: “mala suerte”, “pésima calidad de los materiales o condiciones”, “la incompetencia de los demás”…No importa, el perfeccionista no admite ningún tipo de alternativa, es alguien incapaz de reconocer que el obstáculo puede ser un regalo, ya que es una posibilidad de aprendizaje.  

Para quienes no han sido atrapados por el fantasma del perfeccionismo –o que han podido trascenderlo en su camino de crecimiento personal para desarrollar la capacidad de aceptación-, el condicionamiento será entendido como parte misma de la vida y será experimentado como una oportunidad de desarrollar la propia creatividad, como la ocasión de explotar nuevas alternativas. Y si no alcanzan el ideal, sabrán reconocer y celebrar lo obtenido.

Estas personas no se apuntan a correr una maratón para ganar, sino para dar lo mejor de sí (incluso quien ocupe el último lugar, seguramente, habrá dado lo mejor de sí) y esto le da sentido a su esfuerzo y plenitud a sus corazones.

El perfeccionista, en cambio, cuando no gana pierde. Si no es el mejor se siente el peor. Si no llega al final del viaje, olvida las experiencias vividas en el tramo recorrido. Bajo el imperio del perfeccionismo se instala la ansiedad y desaparecen la satisfacción y el gozo.

La ansiedad, por su parte, es un tipo de sentimiento que nos impulsa de malas maneras a anticiparnos al futuro, a no tolerar el devenir de los acontecimientos.  La ansiedad es la presión por conocer y controlar los corolarios de aquello que todavía no ha terminado o ni siquiera ha ocurrido. Es, en el perfeccionista, la obsesión por ver el resultado pluscuamperfecto de aquello que espera o que se ha propuesto. Y ante tamaña expectativa, todo resultado estará siempre por debajo de lo que se esperaba y, en consecuencia, el perfeccionista reiniciará el ciclo de la eterna insatisfacción en el que vive instalado.

La aceptación: el primer paso hacia la plenitud

La puerta de salida de esta trampa que se tiende a sí mismo el perfeccionista pasa por el aprendizaje  de la aceptación. Tenemos que dejar bien claro, no obstante, que aceptar no tiene nada que ver con tolerarr ni con resignarse.

La persona que tolera se queda con un resabio de insatisfacción, mantiene un cierto rechazo hacia aquel o aquello a quien tolera y, en cierta forma, manifiesta estar un paso por encima del destinatario de su consentimiento. Hay un tufillo de soberbia en la tolerancia.

Por su parte, la persona que acaba por resignarse se sentirá, también, insatisfecha. El resultado que ha obtenido no es el que quería, las cosas no son como las esperaba, no existe forma de cambiarlo ni de obtener mejores resultados, solamente resta bajar los brazos y vivir resignadamente con lo que hay, que no es lo óptimo ni lo esperado.

A diferencia de estas dos instancias, en la aceptación se toma por bueno lo dado, como dice el diccionario de nuestra bella lengua. La aceptación es recibimiento, en ella han desaparecido las condiciones, no se acepta a cambio de algo, se acepta a lo que es o a quien es tal como es, después de haber pasado por la experiencia de mirarlo sin prejuicios.

La aceptación es una actitud ante la vida que enriquece nuestras experiencias porque nos permite atravesarlas con la mente y el corazón abiertos, dejando espacio a todo lo nuevo, a lo diferente. Amplía nuestros horizontes mentales porque nos enseña a soltar nuestras ideas antiguas, nuestros propósitos preconcebidos y, así, encontrarnos con otras posibilidades y desarrollarlas.

Aprender a aceptar es aprender algo fundamental: ni el mundo, ni las circunstancias, ni las personas están hechas a imagen y semejanza de nuestros deseos, de nuestras urgencias o de nuestras pretensiones. Aceptar nos enseña a reconocer que somos seres humanos y no dioses; que se nos ofrecen, a cada paso que damos, nuevas posibilidades y escenarios variados y distintos.

La aceptación, además, nos ayuda a percibir las imperfecciones, lo inacabado, como una posibilidad permanente de aprendizaje y, en consecuencia, de crecimiento. Y lo más importante, aceptar y aceptarnos nos de la oportunidad, por fin, de ser felices en un mundo imperfecto. Este mundo en el que vivimos y en el que nos amamos, nos vinculamos y creamos imperfectamente, es decir, tal como somos. Parafraseando a Víktor Frankl; “La felicidad no es una posada en el camino, sino una forma de caminar por la vida”.       

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sábado, 22 de agosto de 2009

LA VIDA ES UNA SOLA

¡Qué frase esta! Siempre a la mano cuando queremos justificar quizás alguna actitud irreverente, alocada, desatinada - a los ojos de otros, claro. Pero. ¿acaso no es verdad? Sin ánimo de entrar en controversia con la religión, lo cierto es que al menos del lado de acá, que es de donde tenemos noticias, la vida sí es una sola. ¿Y qué significa eso? ¿Qué queremos decir cuando nos apropiamos de esa frase?

Porque me atrevo a dudar de que alguien no la haya hecho suya al menos una vez. ¿Qué queremos decir?....

Queremos decir que hay que aprovechar cada minuto en vivir con los pulmones llenos de aire, del mejor que se pueda conseguir y por suerte todavía se adquiere gratis. pero solo todavía.

Queremos decir que hay que tratar por todos los medios de estar bien con nosotros mismos y con los demás . Y eso se logra con el sonreír, decir buenos días, buen provecho, salud, hasta mañana, que duermas bien, no te preocupes, como no enseguida, yo me ocupo, te ayudo, cuídate, saluda a tu familia, qué bien te ves hoy, felicitaciones por tus éxitos, me alegro por ti, que salgas bien, buena suerte con tu proyecto, gracias, por favor, feliz cumpleaños, disculpa, déjame ayudarte, te lo agradezco mucho, no es molestia, en qué puedo ayudarle, no se moleste, es un placer, cuenta conmigo…

En fin, esta lista sería interminable, pero si vivimos diciendo todo esto cuando toca, seguramente la única vida que tenemos transcurrirá mejor. ¿Qué queremos decir?

Queremos decir que debemos guiar nuestros esfuerzos y energías en hacer el bien, en procurar el crecimiento personal a toda costa sin dañar a nadie, sin pisotear a nadie pero con la frente muy en alto y el corazón latiendo fuerte.

Queremos decir que hay que mantener las puertas abiertas a las oportunidades, los ojos abiertos a los atardeceres, los brazos abiertos a los amigos, los oídos abiertos a la melodía de la vida, el pecho abierto a los nuevos retos, el olfato presto a recibir nuevos aromas, el paladar listo a degustar insospechados sabores, las manos listas para prestar auxilio, los cinco sentidos conectados con todo lo bueno a nuestro alcance .

¡Sí! Solo de decirlo se siente TAN BIEN. ¡Pruébalo! ¡¿Ves que funciona?!

Queremos decir también que hay que vivir con ilusiones, con sueños, con metas y no solo fáciles, hay que tener proyectos difíciles, tensos, de los aparentemente inalcanzables, para que nos halen hacia delante, hacia la luz, hacia la plenitud.

Queremos decir que si nos lo proponemos con todo el entusiasmo, difícilmente alguien pueda 'echarnos a perder el día' con una mala cara, una mala contesta o simplemente un silencio indeseado.

Queremos decir que el hoy es el mañana que tanto nos preocupaba ayer - y esto se lo escuché a una persona muy exitosa -.

Queremos decir que los demás deberían pensar igual que nosotros para que también digan: 'la vida es una sola' en vez de estar pendientes del actuar ajeno.

Queremos decir que es muy triste cuando una persona en la flor de su vida. simplemente la pierde. por cualquier causa. eso es muy triste.

Queremos decir que cuando hemos comprometido nuestra existencia, cuando hemos decidido respirar y latir junto a otra persona, entonces hay que saber que eso significa pensar en plural. siempre.

Queremos decir que si no luchamos a brazo partido por nosotros mismos nadie más lo hará, ni siquiera las personas que más nos quieren - y es que eso es algo MUY personal.

Queremos decir que nadie puede vivir por nosotros, pues si pretendemos que eso suceda ya no tenemos vida.

Queremos decir que queremos VIVIR, con toda la intensidad que esa pequeña palabra pueda encerrar por la definición que creemos saber ella tiene.

Queremos decir que LA VIDA ES UNA SOLA. - La vida es una sola - ¿No te has dado cuenta?

Ledianis Rivero - La Habana, Cuba

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La Felicidad es una construcción Interior

Podríamos callar, mirarnos a los ojos y sonreírnos. Podríamos encontrar en esos ojos una humanidad profunda y entrar en ese territorio de la magia que es el territorio de la vida. Podríamos creer que vivimos más allá de existir, a pesar de nuestro dolor.

A pesar de nuestras pequeñas miserias,..¡ hay tanta grandeza en la semilla humana!. Hay tanto en nosotros esperando para ser, para fructificar, para amar. Hay tanta humanidad esperándonos en las fronteras, tanta humanidad esperando un encuentro entre el Norte y el Sur, entre el Oriente y Occidente., para así encontrar ese sol del centro del ser humano.

Hay tanto en nosotros esperando revelarse, recrearse, fructificar. Somos semilla y a partir de ese potencial infinito, de ese océano interior podemos reencantar la vida. Podemos volvernos a crear y así divertirnos y gozar.

¿Y si de pronto pensáramos todos que el sentido de la vida es la felicidad? .¿Y si nos atreviéramos a ser felices?. ¿Cómo sería eso?. ¿Cuáles serían los ingredientes de la felicidad?. ¿Si pudiéramos identificarnos con el ser que somos y no con la sombra, -la apariencia o la dependencia-?

¿Y si de repente volviéramos a ser lo que somos, auténticos, creadores de nuestros propios días? .¿Si pudiéramos entrar de lleno en ese río profundo de la vida que nos habita en cada instante, para encontrar en ese cauce corrientes de amor?.

¿Si pudiéramos despertar ese torrente amoroso que habita en nuestra sangre.? ¿Si pudiéramos reencontrar la fuerza de nuestra propia identidad, y así nos completáramos los unos a los otros?. ¿Si pudiéramos como Pablo Neruda decir: "Súbete conmigo a nacer, hermano"?

¡Si pudiéramos entrar en nosotros y aceptarnos reconocernos y amarnos.! Dejar de buscar a Dios en el exterior y saber que estaba allí en nosotros, esperándonos en nuestro propio corazón con su infinito potencial.

Si el único partido que tomáramos fuera a favor del ser humano y nuestra única religión, la religión del amor, y nuestro único método, el método de la hermandad, descubriríamos que cada cosa, cada evento es un maestro con el alma como aprendiz.

Si nos bajáramos de los pedestales del orgullo, de la maestría y del materialismo de una vida repetida y nos inventáramos la vida y volviéramos a ser humildes y regresáramos a la inocencia,... y si nuestra inocencia no fuera una inocencia ingenua, sino consciente,...entonces volveríamos a ser como niños, porque el Reino de la inocencia es el Reino de los Cielos y ese Reino está en nosotros y es un templo de relaciones.

Si miráramos al dolor y la enfermedad como un Maestro;  ...si aprendiéramos la lección y más allá de la culpa y más allá de la carga, pudiéramos liberar la levedad de ese aprendizaje y con esa levedad ascender...

Hay seres humanos que creyeron en imposibles y los realizaron. Ahí está Ghandi, Simón Bolívar, la Madre Teresa. Ahí están con la desnudez de su autenticidad. No tuvieron más escudo que su conciencia del amor, su corazón abierto, soñadores de imposibles, que nos revelaron que los imposibles se realizan cuando creemos en nosotros. Cuando creemos en

nosotros activamos el potencial de un Dios que no es externo, sino que es interior, un Dios que nos acompaña y nos da su corriente y su fuerza.

¿Es posible ser felices? .

Sí, es posible, a pesar del dolor, pues el dolor no es lo contrario de la felicidad.

Es posible ser felices a pesar de la muerte, la muerte no es lo contrario de la vida.

Es posible ser felices a pesar de la tristeza, la tristeza no es lo contrario de la alegría. La felicidad es ese sentimiento leve de compasión y de aceptación que te lleva por la vía del ser.

La felicidad es ese sentimiento incondicional en el que tú amas porque te da la gana, porque sí, porque llueve, porque hace sol; en cualquier caso sin ninguna condición. La felicidad sólo puede partir de ti. No es exterior, no depende de tu economía. La gente hoy en Europa tiene una economía dos veces superior a la de hace treinta años, pero es dos veces más infeliz.

La felicidad no depende del conocimiento. El conocimiento sin corazón es totalmente destructivo, no depende de ningún reconocimiento exterior. De repente adquieres un cáncer y descubres ese estado interior desde el cuál también puedes ser feliz.

La felicidad es una construcción interior, parte de un paraíso interno. El Paraíso no es ajeno, tú lo pintas y entras después en él. Tú lo creas y lo recreas.

En la felicidad no hay un Dios exterior. Tú eres a imagen y semejanza de ese Creador que habla en tu palabra, mira en tu mirada y ama con tu amor. ¿Podríamos entonces vislumbrar nuestro camino hacia la felicidad? . Sí. Ese camino es un camino de retorno. Es un camino de conciencia. Es un camino que libera. No está hecho de dependencias.

Nada que te ate, nada que te amarre, nada que conduzca por la vía del placer de los sentidos, que te conduzca al poder., conduce a la felicidad.

Más poder no da más felicidad, da más dependencia. Más placer no construye más felicidad. Más vivir para los sentidos, hace que pierdas el sentido.

La felicidad es un camino hacia el sentido, es un sendero que empieza en tu interior y termina en tu interior, cuando descubres con la física cuántica, pero también con la vivencia humana que el universo es interior.

Tú eres el centro del universo cuando eres consciente de ti.

La felicidad parte de la atención, y la atención es el uso fundamental de la conciencia. Cuando estás atento te centras. Cuando estás atenta eres dueña de ti misma, de tu propio potencial. Cuando estás atenta generas un

lasser con tu propia conciencia y en esta conciencia habitas y tienes el movimiento, la vida y el ser. Cuando estás atenta construyes un espacio interior pequeñito que te conecta con el infinito. Cuando estás atenta construyes el instante y en ese instante eres eterna. Cuando estás atenta te reconoces a ti misma y vuelves a nacer de ti misma y eres el parto y el

partero, eres el Creador, porque naces de ti y regresas a tu conciencia.

La atención es el momento más importante de la conciencia, es el momento de la creación en el que descubrimos el presente, es el tiempo de la sincronicidad, el tiempo de la resonancia. Uno nace de su propia muerte.

Uno nace al presente por la renuncia al pasado, al deshipotecar la vida de los condicionamientos del pasado. Tenemos la vida hipotecada con las expectativas hacia el porvenir y entonces nos perdemos el lugar de la vida que es este instante. Este instante es sagrado porque en este instante vive el ser. Allí no hay tener, allí no hay placer, allí solamente bulle el ser, y ese ser es lo que somos: potencial infinito que nos habita, Dios tan inmanente como trascendente.

Ese Dios Universal se interioriza en nosotros y convierte la vida en algo mágico. Ese Dios nos humaniza y nos redime. Ese Dios permite que el reino mineral cante y baile y que el reino vegetal florezca y que el reino animal pueda sentir. Ese Dios permite que el ser humano tenga las alas del pensamiento y desde las alas del pensamiento restaure la intuición, la visión de la totalidad. Desde esa visión de la totalidad nos unimos de nuevo en el maravilloso Camino de Regreso al Creador.

QUE EL AMOR LLENE TU SER:

Rita Scialabba

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jueves, 2 de julio de 2009

Siete joyas para la conquista de ti mismo

Joyas

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sábado, 30 de mayo de 2009

LA IRA

Dos nuevos pasajeros, ubicados en los asientos de enfrente, conversaban en voz alta era imposible dejar de oírlos. Empezaron bastante tranquilos; pero pronto la ira reveló en sus voces los disgustos y resentimientos de familia. En su violencia parecían haber olvidado al resto del pasaje; cada uno se hallaba tan ocupado con el otro que era como si existieran sólo ellos, y nadie más.

La ira tiene esa peculiar condición de aislar; como la pesadumbre, ella se interpone, y al menos por un tiempo interrumpe las relaciones. La ira tiene la temporaria fuerza y vitalidad de lo aislado. Hay en la ira una extraña desesperación; pues el aislamiento es desesperación. La ira de la frustración, de los celos, del impulso de ofender, proporciona un violento desahogo cuya satisfacción reside en la autojustificació n.Condenamos a otros, y esa condenación es en verdad una justificación de nosotros mismos. Sin alguna clase de actitud, ya sea de altivez o de humillación, ¿qué somos nosotros? Empleamos cualquier medio para imponernos; y la ira, como el odio, es el medio más fácil. Un simple enojo, un repentino relámpago que prontamente se olvida, es una cosa; pero la ira que se prepara deliberadamente, que ha sido madurada y que procura herir y destruir, es algo completamente diferente. Un simple enojo puede tener una causa fisiológica que puede determinarse y remediarse; pero la ira que es el resultado de una causa psicológica es mucho más sutil y difícil de tratar. La mayoría de nosotros no se cuida de la ira, y más bien la justifica. ¿Por qué no habríamos de encolerizarnos cuando hay un mal trato para nosotros o para algún otro? Por lo tanto nos irritamos justamente. Jamás decimos simplemente que estamos enojados, y nada más; entramos en complicadas explicaciones de las causas. Nunca decimos sencillamente que estamos celosos o amargados, sino que lo justificamos o lo explicamos. Preguntamos cómo puede haber amor sin celos, o decimos que las actitudes de otros nos han hecho amargados, y así por el estilo.

Es la explicación, la verbalización, tanto silenciosa como hablada, que sostiene la ira, que le da finalidad y profundidad. La explicación, silenciosa o hablada, actúa como un escudo contra el descubrimiento de nosotros tal como somos. Queremos ser elogiados o adulados, esperamos algo; y cuando estas cosas no se cumplen, estamos disgustados, nos volvemos amargados o celosos. Entonces, violenta o suavemente, censuramos a algún otro; decimos que el otro es responsable de nuestra amargura. Vosotros sois de gran importancia para mí debido a que yo dependo de vosotros para mi felicidad, para mi posición o mi prestigio. Por medio de vosotros, yo me realizo, y por eso sois importantes para mí; debo conservaros, debo poseeros. Mediante vosotros, huyo de mí mismo; y estando temerosos de mi propio estado, cuando tengo que volver a mí mismo, me pongo colérico. La ira toma muchas formas: frustración, resentimiento, amargura, celos, etc.

La acumulación de la ira, que es el resentimiento, requiere el antídoto del perdón; pero la acumulación de la ira es mucho más significativa que el perdón. El perdón es innecesario cuando no hay acumulación de ira. El perdón es esencial si hay resentimiento; pero estar libre de la adulación y del sentido de la ofensa, sin la dureza de la indiferencia, conduce a la misericordia, a la caridad. La ira no puede ser eliminada por la acción de la voluntad, porque la voluntad es parte de la violencia. La voluntad es la resultante del deseo, del ansia de ser; y el deseo por su misma naturaleza es agresivo, dominante. Suprimir la ira mediante el ejercicio de la voluntad es transferirla a un nivel diferente, dándole un nombre diferente; pero ella sigue todavía formando parte de la violencia. Para estar libre de la violencia —lo que no es el culto de la no—violencia— debe haber comprensión del deseo. No existe ningún sustituto espiritual para el deseo; él no puede ser suprimido ni sublimado. Debe haber una silenciosa y alerta percepción del deseo sin previa opción; y esta pasiva y alerta percepción es la vivencia directa del deseo, sin el experimentador que le da un nombre.

KRISHNAMURTI

 

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domingo, 24 de mayo de 2009

REFLEXIONES SOBRE EL MIEDO

Publicado por portalnuevaera   http://www.portalnuevaera.com

Marzo 17, 2009

Las oportunidades no son simples casualidades que dependan del azar  sino ocasiones excepcionales que deberíamos saber reconocer. Deberíamos saber ver cuando se da ese momento en que la vida nos ofrece la oportunidad de un comienzo de un nuevo futuro reservado para nosotros pero sin embargo pocas veces nos damos cuenta de la posibilidad de cambio que suponen. El vicio de la rutina aleja al ser humano de buscar nuevos conceptos de modificar sus cualidades haciéndolo víctima de su propia elección.

Las oportunidades de mejora deben ser siempre bienvenidas puesto que neutralizan el miedo al cambio que nos aprisiona y nos hace inoperantes frente a las nuevas conquistas.

La vida nos reserva siempre una nueva oportunidad. Estemos atentos y dispuestos para enfrentar los desafíos, hagamos de nosotros mismos un ejemplo de voluntad y perseverancia en el cambio interior ya que este es el que nos aproxima a nuestro Creador.

La única certeza que tenemos en nuestra existencia es que un día ya no estaremos aquí así que todo lo restante son logros, éxitos. Vivir intensamente consiste en saber aprovechar las oportunidades que cada desafío y dificultad encierran y con ello aumentar nuestra fuerza espiritual y conducirla a favor del bien.

Siempre que estemos frente a una oportunidad, debemos recordar que nuestro éxito significa un peldaño más en la escala evolutiva aumentando de este modo nuestra responsabilidad para con el mundo que nos rodea. No basta con ser mejores es preciso conducir a otros hacia el mejoramiento es necesario que nuestras experiencias vividas sean espejos para aquellos que lo puedan necesitar solo así estaremos realizando nuestra misión como seres humanos.

Cuando descubrimos que en nuestra vida las oportunidades son hechos excepcionales tenemos que recordar que todo es cierto hasta que habiéndolo intentado se prueba lo contrario que los conceptos transforman a las personas y que la individualidad de cada uno debe ser respetada. Sin embargo en nuestro interior hay una fuerza mayor que nos conduce al camino de la evolución. Estemos atentos a los toques de la vida.

La mayor parte del tiempo no percibimos quien es nuestro mayor enemigo aquél villano que vive dentro de nosotros y que nos impide aceptar los cambios impuestos por la vida. Su nombre es “Miedo”.

* El miedo a la incomodidad impide la evolución

* El miedo a arriesgar impide la ocasión de vencer

* El miedo a la verdad nos conduce al mundo de las mentiras

* El miedo a perder nos impide ganar

* El miedo a sonreír impide la dicha

* El miedo a llorar impide abrirse al corazón

* El miedo a arrepentirse impide la oportunidad de intentar

* El miedo a la enfermedad es la propia enfermedad

* El miedo a la maldad es la falta de fe en nuestro creador

* El miedo a morir impide que se viva plenamente.

Vivimos inactivos y ansiosos porque tenemos miedo de lo que nos sucederá.

Solo seremos verdaderamente vencedores cuando venzamos a nuestro mayor enemigo que es el miedo.

Autor: William Pasquali

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lunes, 18 de mayo de 2009

SER FELIZ ES UNA DECISIÓN

Aunque la Felicidad no es un estado permanente sino solo destellos, ser feliz sí es una decisión sin importar las circunstancias y las situaciones que se presenten.

Se trata de adoptar estilos de vida que nos conduzcan a sacarle el mayor provecho a nuestros estados de felicidad.

Mi vida transcurre como la de cualquier mortal, con alegrías y tristezas pero logro derrotar estas últimas, pensando en las bendiciones que Dios me ha concedido hasta el día de hoy y he decidido comenzar cada día con una declaración de felicidad, después de dar gracias a Dios por el nuevo día, tratando siempre de alargar los momentos de alegría pero sobretodo tratando de hacerle la vida amable a la gente que me rodea y así generar un entorno que me permita crecer y desarrollarme dentro de un ambiente sano que invite a disfrutar cada momento.

A veces me pregunto, ¿por qué cuando podemos ser felices no lo somos, cuando todos deseamos la felicidad?

Y tratando de responderme, encuentro que mi felicidad está dentro de mi y no afuera, porque si es el entorno el que no me permite ser feliz ese entorno lo he generado yo mismo y muchas veces nos encontramos como extraviados buscando felicidad donde no la vamos a encontrar.

(...) Tenemos tres palabras que debemos ubicar plenamente, ellas son: Pasado, Presente y Futuro.

El Pasado debemos agradecerlo pero ya no podemos vivir en él.

El futuro es tan interesante que podemos construirlo a nuestro gusto pero aún no podemos vivir en él.

Lo que solo nos queda VIVIR EL PRESENTE, pero vivirlo con alegría es nuestra propia decisión, dependiendo esto de nuestra musculatura mental porque así como podemos construir nuestra musculatura física, así podemos construir nuestra musculatura mental con ejercicios que me motiven a vivir y no a sobrevivir, parafraseando a Goethe quien dijo:

"Empieza y se te calentará la mente. Continua y la tarea quedará completa".

Para ser feliz he encontrado que debo ser un buen administrador del tiempoPRESENTE que es el único que poseo y con el que puedo construir mi futuro sin convertirme en un planificador eterno de los que dicen "Algún día haré…." y aprender del pasado, pues éste me enseña y yo tengo el deber de aprender.

En la sabiduría Hindú he aprendido:

"El ayer no es más que un sueño,

El mañana no es más que una visión,

pero el PRESENTE, bien vivido, hace de cada ayer un sueño de felicidad y,

de cada mañana, una visión de esperanza. Por lo tanto, prestemos atención a este día"

Claudia Maruoka

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La prosperidad y el desapego

Por: Sergio Valdivia

En toda una vida dedicada a investigar por qué las personas no son todo lo felices que pueden ser, he aprendido que uno de los componentes básicos que lo impide es no saber exactamente lo que se quiere.

Reiteradamente he tratado este tema desde diversos ángulos. Coincidimos con prácticamente todos los escritores sobre temas de superación personal que para tener éxito hay que saber precisamente lo que se quiere. Hay que mantener en la mente y en la imaginación siempre los objetivos y las metas a lograr.

Cuando una persona aprende que su vida será exitosa y feliz, en la medida que defina bien sus objetivos, hay una tendencia a pensar fundamentalmente en propósitos materiales. Incluso en plantear las metas en términos de una cantidad de dinero específica.

Al respecto, es necesario siempre aclarar que la prosperidad tiene otros componentes más importantes: riqueza (en cuanto satisfacción personal o sentirse realizado), salud y alegría de vivir. Es decir, el dinero ayuda a la felicidad, pero no la felicidad no depende del dinero. Es conveniente tener en cuenta esto al formularse metas en la vida. Imagina que has logrado lo que quieres y siente si realmente eso te hará sentirse realizado, feliz y saludable. Mucha gente lucha por metas materiales y cuando las obtiene, no solamente no obtiene felicidad y satisfacción, sino que su vida se hace más miserable.

Es claro que los bienes materiales no son permanentes y en cualquier momento cambian, se envejecen, se los roban, se pierden o se queman. No los podemos llevar a todas partes, porque en realidad no nos pertenecen, sino que los administramos temporalmente.

Tendremos más felicidad y libertad si comprendemos bien esto. Una vez satisfechas las necesidades más fundamentales de tener un hogar, comida, acceso a la salud y a la educación, hay que ser felices si tenemos ciertos bienes y también si no los tenemos. No debemos hacer depender la vida de ello. Apegarnos a las cosas materiales trae sufrimiento.

No suele aclararse otro concepto cuando se habla de tener éxito en los objetivos personales. Y es el que se refiere al desapego del logro de esas metas. Esto parece contradictorio a primera vista. Tenemos que tener presente lo que queremos y luchar por obtenerlo para así tener logros en a vida. Sin embargo, la felicidad y la satisfacción personal no se han de producir cuando algún día obtengamos lo que queremos (si es que lo logramos) sino que ha de producirse en el proceso de actuar y darle sentido a la vida. Nuestra valoración ha de centrase en lo que somos y en nuestras capacidades desarrolladas y por desarrollar, obtengamos o no obtengamos las metas por las cuales estamos luchando.

Hay que tener en cuenta que cualquier meta que nos propongamos no depende solamente de nosotros, sino de muchas otras personas. Y a veces, esas personas no colaboran o las circunstancias se tornan adversas. Y esto no es nuestra responsabilidad. Nosotros somos responsables de nuestros esfuerzos, pero no necesariamente somos enteramente responsables de los resultados. La vida es cambio e incertidumbre constante y nada es completamente seguro.

No hay que sentirse fracasado porque algo no se ha conseguido en el tiempo propuesto. No todo depende de nosotros. Si hemos hecho un esfuerzo constante y sostenido para conseguir algo, siempre aprenderemos. Si algo resultó, bien. Si no resultó, hay que evaluar por qué y hacer las correcciones necesarias. Mientras tanto, al mantenernos activos y protagonistas de la vida, seguiremos aprendiendo, continuamos aumentando nuestra experiencia y seremos un poco más sabios que antes.

Con esta actitud correcta, ninguna experiencia es un fracaso, siempre es un aprendizaje y una apertura a nuevas oportunidades. Usted vale por lo que hace y por sus acciones. Manténgase en estado de alerta ante la vida, mire de vez en cuando hacia el horizonte a donde quiere ir y disfrute el camino que hace día a día. Imagine que conduce un yate o un barco: revisa cada cierto tiempo que el timón esté orientado hacia la dirección correcta y, mientras tanto, disfruta de la navegación.

Las Enseñanzas de Buda y Tauro

Por Isabela Di Carlo

La invocación de ayuda, guía, protección, a una instancia superior es posiblemente el común denominador del hombre en todas las épocas, tradiciones, geografías y culturas. Hemos estado “pidiendo” desde el comienzo de los tiempos. Invoca el chamán en su danza para traer la lluvia; invoca el cristiano del siglo XIV cuando pide que su familia se salve de la peste; invoca un ateo del siglo XXI cuando pide la curación para su hijo con leucemia. Lo que varía según nuestro grado de consciencia, es el cómo y qué invocamos, más que el hecho en si de la presencia de la actitud invocadora.

Cuando la petición asume el carácter de una negociación, como ocurre en las penitencias y las promesas, la comprensión es tan limitada que casi podríamos decir que es nula. Dios es reducido al nivel de mezquindad humana en el que sólo se “cierra un trato” si se atiende a un interés egoísta. Cuando la invocación tiene un nivel mayor de confianza como en la propuesta que ha alcanzado un boom masivo de difusión y ventas, la propuesta de emplear la Ley de Atracción de la película EL SECRETO, la comprensión ha aumentado, pero sigue estando atada al deseo. Se pide para satisfacer anhelos, sueños personales, ansias de tener, de conquistar. En esa etapa no está aún claro lo que decía la Madre Teresa: “Se han derramado más lágrimas a causa de las plegarias que reciben respuesta que a causa de las que no la reciben.”

En el siguiente estadio se ha encarnado la enseñaza espiritual de Tauro, se está transmutando el deseo en ardiente aspiración, el fuego del corazón permite que sea el ser, el alma quien oficie, y ya no hay peticiones, invocaciones que puedan perjudicar, pues lo que se invoca tiene que ver con las virtudes, con la esencia, con los valores universales. Se invoca una mayor conexión con la luz de la mente superior, con la verdad; se invoca encarnar grados mayores de amor y comprensión para servir mejor; se invoca fuerza y claridad para hacer de la vida algo bello y útil a los demás.

Comprender desde dónde invocamos es realmente importante para realizar el único trabajo que nos lleva a lo real, a realizarnos, para encarnar la enseñanza de Buda y convertirnos en faros de luz, llamas de amor, mensajeros de la libertad.

La invocación está al alcance del hombre de nuestros días, como nunca antes, pues la mente está hoy más despierta que nunca, sólo nos falta abrir el corazón. Si la mente se dirige al bien mayor, es decir si hemos nacido a nuestra nota superior, a nuestra real humanidad (si hemos ascendido de las aguas del deseo al fuego de la aspiración) evocaremos una respuesta de tal dimensión que el sueño de una cultura de paz será superado por una realidad aún más bella: una tecnología al servicio de la vida, una educación que enseñe los valores esenciales, una psicología y medicina del alma, una política basada en al honestidad, la integridad y el deseo de servir, serán algunas de las notas de esa cultura que desde el comienzo de los tiempos nos aguarda.

“Llamad y se os abrirá, pedid y se os dará” decía Cristo y llevamos siglos pidiendo… quizás ahora comencemos a pedir bien, y la evocación pueda ser y sea.

Isabela Di Carlo es psicologa y escritora. Autora de VALORES QUE CURAN –Editorial ANAHATA

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domingo, 12 de abril de 2009

¿Cómo se crea una crisis?

Una persona, albergando pensamientos negativos de carencia a cualquier nivel, por la ley de la Atracción, va a atraer situaciones de carencia a su vida; estas situaciones, afectarán a los que estén a su alrededor: familia, amigos, vecinos, colegas de trabajo...

Si, por la ley de la atracción, un solo individuo, puede causarse y expandir tal malestar, ¿Cuál será el poder de expansión del malestar cuando, diez personas de un mismo vecindario, están enfocadas en lo negativo: en la carencia, el miedo, la inseguridad. ..?

¿Qué crees que estarán atrayendo estas diez personas, mientras, piensan, sienten y hablan, solo desde el miedo y la falta total de confianza propia y de autoestima, sino es, más situaciones de inseguridad, rabia, injusticia.. . o sea, más de lo mismo?

Si seguimos observando la realidad de este fenómeno, veremos que este vecindario, está aumentando sin darse cuenta, el poder de atraer situaciones de carencia que se extenderán, a un barrio entero, y este barrio a otros barrios vecinos y así, a ciudades enteras, a países...

Una crisis, es el resultado de pensamientos negativos, repetitivos y transmitidos, albergados, en varias personas simultáneamente.

Es posible que pienses aun...

"entonces no hay nada que yo pueda hacer para cambiar una situación..." "irremediablemente me tengo que adaptar a la crisis..."

¡FALSO! Nada está más lejos de la realidad.

Los últimos avances científicos, en el campo de la física cuántica, han corroborado, el descubrimiento de que en realidad son nuestros pensamientos e intenciones los que dan forma, y moldean nuestra realidad.

Autor: Anne Astilleros

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viernes, 10 de abril de 2009

20 Poderosas maneras para aumentar tu energía

por Leo Alcalá

1. Conéctate con tu propósito.

Me acabo de levantar de la cama. Anoche decidí que me iba a despertar temprano para aprovechar la primera hora de la mañana de este sábado, antes del despertar de mi hija, para escribir. Casi que las sábanas ganan y no lo logro. Pero afortunadamente, recordé en el último momento, antes de volver a cerrar los ojos y acurrucarme de lado, hacerme una pregunta: ¿Para qué voy a levantarme a escribir? En mi mente comenzaron a surgir respuestas conectadas a mi propósito, a mi deseo de lograr un objetivo, a los motivos que me impulsaban a ponerme de pie para avanzar en la culminación de mi libro ‘El PODER para LOGRAR lo que quieras’. Inmediatamente mi energía se elevó. Fue esa pregunta, la del propósito de la acción a ejecutar, lo que me permitió encender mi energía. Si tu propósito, el para qué haces lo que haces, está conectado con tu pasión, tienes una poderosa fórmula de energía dentro de ti. Cuando haces aquello que te apasiona y entusiasma, tu energía fluye naturalmente y se retroalimenta con tus acciones. Mientras más te acerques a tu pasión, más energía experimentarás.

¿Qué te apasiona? ¿Qué te mueve? ¿Para qué elevar tu energía?

2. Enfócate en el resultado que deseas lograr.

No saber hacia adonde vamos nos desgasta. La acción sin propósito y dirección es pérdida de energía. Todo comienza con tener clara la visión del resultado que deseas lograr. Las personas de éxito tienen un hábito en común: orientan su actuar en función de resultados. Siempre tienen una respuesta clara en relación a qué quieren lograr. Esta visión les proporciona el enfoque necesario para concentrar su tiempo y acciones en el logro de sus metas. Cuando te orientas hacia tus metas y sientes que tu día a día te acerca a ellas, tu energía crece. Te sientes en control de tu vida y tu auto-estima se fortalece.

¿Qué quieres lograr? ¿Cuáles son tus metas? ¿Cuál es tu visión?

3. Encuentra tus "yo puedo".

Siempre puedes. Es posible que no puedas hacer o lograr lo que quieres en el momento que lo estás deseando. Pero siempre puedes hacer algo.

Hace dos días estaba dictando un taller sobre "Balance de Vida y Trabajo" para ejecutivos y personal de Microsoft en Lima, Perú. Uno de ellos se me acercó para hacerme una pregunta:

—"Mucho de lo que has dicho suena muy bien y sería ideal. Pero, qué pasa cuando uno no puede hacer cambios en su vida. Cuándo uno ya está casado, con hijos y una hipoteca, incapaz de tomar riesgos por el compromiso hacia los tuyos, ¿qué haces?"

Le respondí: "Yo te entiendo. También me encuentro en este momento en una etapa en mi vida en la cual no tengo la capacidad de riesgo que tenía antes. Sin embargo, recuerda: lo más importante no es en dónde te encuentras, sino cuál es tu dirección.

Si bien puede que no tengamos la capacidad de cambiar rápidamente en dónde nos encontramos, siempre podemos modificar nuestra dirección. Es sencillo: nuestra dirección es determinada, en primera instancia, por nuestros pensamientos. Lo que pensamos precede a nuestras acciones y éstas a nuestros resultados. Cambia tus pensamientos y poco a poco comenzarás a obtener nuevos resultados. Y esto, mi querido amigo, es algo que siempre podemos hacer: elegir nuevos pensamientos. Con este solo y simple hecho, tienes el poder para iniciar el cambio que quieres ver en tu vida."

Si no puedes hacer grandes cambios en este momento, ¿qué pequeñas transformaciones sí están en tu poder? Modificaciones que te permitan ir variando el rumbo para apuntar hacia el destino deseado.

Dirigir tu vida hacia la visión que en el fondo deseas puede requerir gran energía. Pero al igual que mover todo un buque de cientos de toneladas, todo comienza por un pequeño cambio. No te concentres en tus "yo no puedo". Todos los tenemos. Sin embargo, es en nuestros "yo puedo", por pequeños que sean, en donde está nuestro poder de redirigir nuestra vida."

Recuerda: tu enfoque determina tu nivel de energía.

¿En qué te enfocas usualmente? ¿En lo que no puedes o en lo que sí puedes? Conéctate con tus "yo puedo" y estarás alimentando tu energía.

4. Encuentra la fe en ti mismo.

Ayer culminó un taller de dos días organizado por uno de mis clientes de la industria petrolera, en el cual yo participé como consultor para su diseño y como co-facilitador del proceso. Para este taller, uno de los recursos que se empleó de manera didáctica fue la película Carrozas de Fuego. Se escogieron diversos fragmentos en los cuales se reflejaban varios de los conceptos a trabajar en el evento. En una de las escenas seleccionadas, Eric Liddell habla ante una multitud congregada bajo la lluvia. Liddlell, quien era un pastor religioso, habla sobre la similitud entre la fe y una carrera.

"¿De dónde nos viene la fuerza para llegar hasta el final de la carrera cuando ya creemos que no podemos? Viene de adentro."

La fe es quizá, junto a la pasión, una de las fuerzas más poderosas a las que el ser humano puede conectarse. Es un recurso interior que te permite ir más allá. Es al conectarte con la fe cuando puedes construir lo que hoy es desconocido. La fe es la gasolina suprema. Conéctate con ella, decide creer en algo más allá de lo visible y sentirás una energía que te acompañará hasta el logro de tu visión.

5. Muévete de manera diferente .

¿Qué es primero: el huevo o la gallina? Lo mismo podemos preguntarnos sobre la energía y el movimiento. Obviamente necesitamos de energía para producir movimiento. A la vez, el movimiento por sí mismo es un generador de energía. ¿No te quedas a veces esperando a que surja tu sensación de vitalidad para ponerte en acción? En la práctica, muy factiblemente, lo que necesitas es ponerte en movimiento, en acción física, para movilizar tu energía y hacerla subir. Tu nivel de energía está directamente relacionado a la manera como te mueves. ¿Te falta energía? Significa que te falta movimiento. No esperes a tenerla para ponerte en acción. Just do it! Como dice el famoso slogan de Nike.

¿Quieres transformar tu energía? Haz en este instante ese movimiento y grita "¡¡¡Sí!!!". Explora tu cuerpo. Juega con tu capacidad de moverte para aumentar tu energía. No esperes a tenerla. A veces está simplemente "estancada" y esperando porque actives tu fisiología para poder fluir y expandirse.

6. Cambia tu expresión facial.

A finales de la década de 1980 se realizó un experimento muy interesante con pacientes maníaco depresivos. Fue muy sencillo: en las paredes de las salas comunes de la clínica en donde se encontraban recluidos los pacientes, colocaron numerosos espejos. A estas personas les fue dada una simple instrucción: "cada vez que te encuentres frente a tu reflejo, sonríe. No importa si te sientes como para hacerlo. Lo único que tienes que hacer es flexionar los músculos de tu rostro tal y como cuando uno se sonríe".

Los resultados fueron sorprendentes. Al cabo de unas semanas, varios de los pacientes ya habían expresado cambios visibles en su estado de ánimo. La depresión parecía disolverse a medida que estas personas incorporaban el hábito de sonreír varias veces al día.

¿Qué sucedía? ¿Cómo era esto posible? Los músculos de tu rostro funcionan como torniquetes, facilitando o disminuyendo el paso de la sangre hacia la zona frontal de tu cerebro. Si tus tensiones, frustraciones o amarguras se ven reflejadas en la rigidez de tu rostro, el flujo sanguíneo y el nivel de oxígeno que le llega a tu cerebro se ve reducido. Al sonreír, los 32 músculos de tu cara bombean un mayor nivel de oxígeno a los lóbulos centrales. Esto estimula la secreción de endorfinas, hormonas neuronales que inducen estados de placer los cuales comienzan a contrarrestar patrones de depresión, tristeza, apatía, rabia.

Imagínate: ¡¡Prozac gratis!! Y con un maravilloso efecto secundario: otros te devolverán sus sonrisas al verte. Así que la prescripción es simple: ríete más a menudo. Incluso, puedes probar hacer morisquetas para intensificar tus dosis de endorfinas.

7. Respira diferente.

Una de las primeras respuestas fisiológicas que cambia cuando tu emocionalidad se transforma es la respiración. Por ejemplo, cuando comienzas a estresarte tu respirar se tensa y se hace cada vez menos profundo. Cuando te excitas… bueno, ya sabes. Cuando necesites inyectarte energía instantánea, emplea el principio de cambiar el cuerpo para influir sobre tu emocionalidad al respirar diferente de manera deliberada.

¿Cómo respiras cuando estás lleno de energía y vitalidad? ¿Cómo respiras cuando estás en tus mejores momentos? Si inhalas y exhalas como cuando te encuentras en esos estados, comenzarás a sentir esa energía. Recuerda que tu energía proviene de tus células; particularmente de esas minúsculas fábricas de energía celular llamadas mitocondrias. En ellas y junto a la inyección de oxígeno suministrada por tu respiración, la glucosa es transformada en energía. Más oxígeno en tu organismo a través de una profunda respiración se traduce en una mayor generación de energía. Tu cerebro también se alimenta de oxígeno y al llenarlo de él, tu capacidad de estar alerta y despierto, aumenta. Oxigena tu cuerpo —respirando profundamente, ejercitándote o haciendo el amor— y llénate de vitalidad. No en vano para muchas filosofías y sistemas de vida oriental, la respiración es tu conexión con la energía del universo.

8. Medita.

Hablando de prácticas orientales, la meditación es una excelente manera de cuidar y potenciar tu energía. Cuando aprendí a meditar, comencé a verificar algo que ya mi instructor de meditación me había advertido: necesitaba menos horas de sueño. La meditación nos recarga y en muchos casos, nos ayuda a liberarnos de aquello que está bloqueando nuestra energía. Existen muchos tipos de meditación. Una manera de hacerlo es concentrándote en tu respiración como "ancla" para tu mente. Simplemente cierras tus ojos y colocas tu atención en el proceso y las sensaciones de tu respirar. Sin buscar cambiar nada, sino más bien siendo testigo de tu proceso, por unos minutos te concentras suavemente en tu respirar. Pruébalo. Cierra tus ojos y simplemente respira por unos 3 a 5 minutos. Vamos, regálate estos minutos. Obséquiate este mini-descanso… y comienza a agarrarle el gustito a la meditación.

9. Hazte preguntas que te potencien.

¿Qué hay de malo en tu vida? ¡¡Para!! No lo hagas, no lo pienses. ¡Rápido! Pon una sonrisa, saca la lengua.

¿Qué cosas te inspiran? ¿Qué hace vibrar tu alma y enciende tu pasión? ¿Qué aspectos sí se encuentra bajo tu control? ¿Qué sí puedes hacer hoy —por pequeña que sea tu acción— para mejorar tu vida? ¿Cómo vas a aumentar tu capacidad para avanzar hacia tus metas? ¿A quién amas? ¿Quién te ama?

Te apuesto a que experimentaste un cambio de energía entre el momento cuando leíste la primera pregunta (de apenas fracciones de segundo, espero) y las siguientes. Recuerda,

es muy simple: tu preguntas frecuentes determinan tu enfoque; aquello con lo que te conectas, impacta tu energía. Diseña tus propias preguntas potenciadoras. Emplea conscientemente el poder que ellas tienen para dirigir tu mente hacia los pensamientos que te nutren y elevan tu vibración.

10. Conéctate con emociones inspiradoras.

Algunas películas nos conmueven. Es cuando se ven expresados magistralmente por la magia de la actuación, la escenografía y la musicalización, momentos que disparan emociones intensas. Yo lloro al ver algunas de esas escenas. Aunque no tanto como Carol, mi esposa: cuando yo tengo los ojos aguados, ya ella está llorando a moco tendido. Hay películas, libros, biografías e historias que nos muestran el poder de la fe, la determinación, el amor, la esperanza; nos inspiran a través de la muestra de otros seres humanos que han soñado, vencido y surgido. Recuerda esas escenas que te emocionaron y utilízalas como inspiración para lo que tienes que hacer, superar y lograr.

Pasión, amor, convicción, triunfo, coraje, fe, determinación, compasión, alegría, entusiasmo… cuando nos dejamos tocar por estas emociones no nos queda otra que sentirnos inspirados por la grandeza humana. Esa misma que reside en ti.

11. Ingiere alimentos que te den energía en vez de restarte.

Tengo que confesarte algo. Hace un par de horas almorcé un gran plato de pasta y todavía me siento pesado. De hecho, mi cuerpo me pidió dormir una siesta después de semejante comilona. Realmente, fue un contra-ejemplo de lo que quiero compartir contigo. La digestión es la segunda de las funciones biológicas que más energía consume. ¿La primera? ¡Sexo!

Cuando ingieres alimentos y se dispara el proceso digestivo, tu cuerpo requiere dedicar gran parte de su energía al procesamiento y transformación de lo ingerido. Si la comida no es particularmente "amigable" a tu cuerpo, la energía requerida es enorme. Tanto así que te da sueño, te sientes pesado y te provoca no hacer nada por un buen rato. Sin entrar en detalles sobre nutrición y alimentación (ya que es un tema complejo), sí quiero comunicarte lo siguiente: si deseas optimizar tu energía y mantener consistentemente los niveles necesarios de vitalidad para lograr tus objetivos, es importante elegir conscientemente lo que comes.

Es impresionante cómo a veces cuidamos más lo que damos "de comer" a nuestro carro que a nuestro propio cuerpo. La gasolina del octanaje equivocado le restaría potencia al motor y el aceite de mala calidad puede disminuiría la vida del mismo. Tu cuerpo está compuesto de millones de diminutos motores energéticos de los cuales depende tu vida y tu capacidad de estar en acción: tus células. Ellas también requiere de la "gasolina" del octanaje adecuado y del "aceite" que les permita funcionar en óptimas condiciones. Sin embargo, hay quienes poco les importa lo que ingieren. Lo que comes no es inocente; tiene un impacto sobre tu bioquímica y en última instancia sobre tu vitalidad.

¿Qué es más valioso, tu carro o tu cuerpo? ¿Cómo es la calidad de la "gasolina" que le suministras a tu cuerpo?

12. Haz ejercicio físico.

El ejercicio ayuda a fortalecer tus órganos y a mantener tus sistemas internos funcionando en óptimo estado. Si haces ejercicios adecuadamente, después de hacerlos te sentirás con más energía. A veces me he sentido cansado y a punto de postergar mi sesión de pesas. Pero una vez que las hago, siento cómo vuelve la energía a mi cuerpo. Prueba qué ejercicios te sirven para despertar tu vitalidad y empléalos como un recurso para mantener tu salud y energía en alto.

13. Asegúrate un descanso de calidad.

Para tener más energía, a veces lo que necesitas es parar un rato. Es lógico: al descansar te recuperas de la energía perdida. Cuida que tu sueño sea reparador. Si no lo es, busca hacer cambios en tu ambiente que te ayuden a lograrlo. Puedes hacer más oscuro tu cuarto, comprar unas mejores almohadas o abrir las ventanas para mejorar la ventilación. Para un sueño reparador, es importante ayudar a que la mente "se duerma" al son de tu cuerpo. Procura no ver programas de alto impacto visual ni psicológico justo antes de dormirte. Así como quizá

en la mañana necesitas de unos minutos para "calentar tus motores", asegúrate también un proceso para ir bajando las revoluciones mentales antes de dormir. Desconéctate del día. Ya lo que podías hacer hoy lo hiciste. De haber quedado algo pendiente, no lo puedes resolver sino hasta mañana. Por lo tanto, suéltalo. Déjalo tranquilo y más bien, conéctate con aquello que puede inducirte emociones placenteras antes de caer en tu mundo onírico. Para esto, puedes hacerte estas preguntas cuando ya te encuentres acostado y con las luces apagadas: ¿Qué he disfrutado hoy? ¿Cómo este día ha contribuido al logro de mis metas? ¿Qué he aprendido hoy? ¿Qué he dado hoy? ¿De qué puedo estar agradecido? Y dulces sueños…

14. Estimula tus sentidos.

Luz y colores… música… agua… olor a canela… brisa tocando tu piel. Estimular tus sentidos incrementa tu energía. Puede ser tan simple como prender una luz; o mejor aun, salir para permitir que el reflejo de la luz solar estimule tus ojos. Prueba escuchar una música que te inspire o tómate un vaso frío y refrescante de agua o jugo de frutas. Inspira un aroma estimulante o permítele a tu piel ser estimulada con sensaciones que te ayuden a elevar el nivel de alerta. En definitiva, cosas tan sencillas para despertar tus sentidos como echarte agua fría en la cara, pueden hacer una diferencia positiva en un momento en el cual sientes que tu energía va en picada.

15. ¡Hidrátate!

6 a 10 vasos al día es lo recomendado por los médicos. Deepak Chopra sugiere que cargues contigo en todo momento una botella de agua con el objetivo de tomar sorbos cada 20 a 30 minutos durante todo el día. Tu cuerpo está compuesto en un 70% de agua. No es sorpresa encontrar que depende de este preciado líquido para funcionar en excelentes condiciones. Cuando tu cerebro dispara la sensación de sed, ya es tarde: tu cuerpo está en proceso de deshidratación. Y cuando esto sucede, tu energía cae. No dependas de la señal de sed para ingerir agua. Más bien desarrolla el hábito de ingerir este líquido continuamente durante el día. Claro que irás más frecuentemente al baño, pero estarás limpiando tu organismo y manteniendo su nivel de energía.

16. Conéctate con la naturaleza.

La ciudad donde vivo, Caracas, está cercada en su lindero norte por unas hermosas montañas a las cuales se les conoce con el nombre de "El Ávila". Prácticamente desde cualquier punto de la ciudad puedes observar la majestuosidad de estos cerros. Al contemplar la verde silueta de sus picos en contraste con el azul intenso del cielo, inmediatamente mis pulmones se ensanchan para respirar profundamente y mi energía surge. Imagino que algo similar debe sucederte a ti cuando entras en contacto con la naturaleza, como por ejemplo al darte el regalo de observar y sentir un hermoso paisaje. La naturaleza proyecta una magia que penetra en ti, estimulando tus sentidos y llevándote a pensamientos con altas dosis de inspiración. Las olas rompiendo en la costa; las bandadas de pájaros surcando el cielo al atardecer; el rozar de la fresca brisa en tu rostro; el aroma de las flores; el cantar de los grillos; los hermosos colores naranja de las nubes cuando el sol baja.

¿Cuándo fue la última vez que realmente te conectaste con la naturaleza? ¿Qué estás esperando para repetirlo?

17. Toma tiempo para estar solo.

En ocasiones necesitas recuperar tu centro. ¿No es cierto? Me refiero a regalarte un momento para estar solo y asentar tu mente y emociones. Para reflexionar, dejarte sentir y reconectarte con lo que es más importante. O simplemente, para encontrar respuesta a preguntas acuciantes en la sabiduría del silencio. Me refiero a realmente estar contigo, no con el televisor y ni siquiera con un libro. Sólo con tus pensamientos y tu sentir. Del silencio surge lo que quieres decir. De la calma brota lo que has de hacer. Al estar quieto haces posible el reencuentro con tu ser. Para. Calla. Céntrate. Déjate estar, déjate ser. Es en el silencio cuando mejor puedes escuchar tu intuición; es en ese espacio que puedes reencontrar tu centro, tu norte, tu esencia, tu profundidad, tu poder.

Por tres minutos, deja de leer y permítete estar en silencio. Simplemente… Respira. Siente. Y desde el silencio… vuelve a surgir para actuar tu verdad.

18. Conéctate con la energía de otras personas.

Como dice mi amigo y excelente conferencista Eduardo Martí, hay personas que son desagüe, mientras otras son fuente. Desagüe son quienes al entrar en contacto contigo, te dejan con menos energía de la que tenías antes. Son personas demandantes, muchas veces negativas, cínicas. ¿Conoces a alguien así? Fuente son quienes te surten de nuevas energías. Son individuos por lo general positivos y entusiastas quienes además muestran un genuino interés por ti. Cuando sales de estar en su compañía, te sientes como con las pilas recargadas. Las personas con quienes te rodeas impactan tu energía. Cuida de quién te acompañas y particularmente, cuando sientas la necesidad de elevar tu vitalidad, busca a las que son fuente. Claro está, ellas estarán ahí para ti en la medida en que tú también seas más fuente que desagüe.

19. Logra una meta o cierra un ciclo importante.

Ayer por la noche estaba revisando mi lista de metas para la semana que está terminando. Comencé a marcar aquellos resultados que había conseguido generar durante la semana. Cada vez que reconocía el logro de una de mis metas, sentía que mi energía aumentaba. Es extraño, pero el sólo hecho de hacer la marca de "completado" pareciera disparar un chorro de endorfinas en nuestro cerebro. Tanto así, que a veces le agrego cosas a mi lista de resultados y acciones para mi día o semana que no tenía inicialmente, pero que ya he hecho. Con sólo marcarlo como completado, experimento una inyección psicológica de energía. Cuidado: ¡Completar tus metas puede llegar a ser adictivo!

20. Libérate de algo.

Tu energía puede estar siendo consumida por personas, situaciones o incluso metas que no están alineadas con tu visión de vida. Metas del tipo "yo debería". Asuntos o conversaciones pendientes. Eso que aun no has resuelto pero lo cual continúa saltando a tu memoria. Situaciones que no son como quieres pero has estado tolerando, a costa de tu propio bienestar. Ideas sobre proyectos o actividades que quieres realizar, pero sobre las cuales no has hecho nada todavía. Puede ser una memoria, un ciclo que permanece abierto, la idea para la cena de la próxima semana, lo que no te agrada de otro o el producto que estás por lanzar al mercado. Todo esto consume energía. Imagina que tu mente tiene 100 unidades de atención. Estas unidades representan tu capacidad de asignar una porción de tu energía mental para procesar o tan sólo recordar algo. En la medida en que esas unidades se dispersan al tener presente muchas cosas en tu cabeza, tu energía mental disminuye. Imagina el siguiente inventario mental:

• 20 unidades de atención asignadas a las cosas pendientes.

• 12 unidades atrapadas en los pensamientos sobre la conversación que aun no te has decidido tener.

• 14 unidades enfocadas en lo que estás tolerando de tu compañero y ante lo cual no has llegado a un acuerdo.

• 18 unidades encargándose de alimentar tu miedo ante el reto que estás por asumir, pensando en lo peor.

• 19 unidades ubicadas en procesos de pensamiento agotadores sobre cosas fuera de tu control.

• 3 unidades fijadas en el recuerdo del bombillo del pasillo que tienes por cambiar (por cierto, esto me recuerda que tengo que…)

¿Cuánto te queda? ¡Apenas 14 unidades de atención para dedicarle al disfrute de tu vida y el logro de tus metas! Suelta. Libérate. Identifica qué le está restando a tu energía y no te está agregando valor. Escríbelo. Decide. Actúa. Bota. Resuelve. Negocia. Olvida. Acepta. Al hacerlo recuperarás energía y aumentarás tu capacidad de enfocarla en lo que te permita lograr mayor satisfacción y productividad.

 

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sábado, 7 de marzo de 2009

LAS SIETE GRANDES LEYES MENTALES.

PRIMERA

LEY DE LA SUSTITUCIÓN

Esta ley dice que la única manera de librarse de cierto pensamiento es sustituirlo por otro. No se puede descartar directamente un pensamiento. Sólo puede substituírselo por otro. En el plano físico no ocurre así, se puede dejar caer un libro o una piedra abriendo sencillamente la mano y soltando el objeto, pero en el pensamiento, ese recurso no funciona. Si quiere suprimir un pensamiento negativo, la única forma de conseguirlo consiste en pensar en algo positivo y constructivo, es como si, digamos, para dejar caer un lápiz, fuera necesario poner una pluma, un libro o una piedra en su mano cuando el lápiz caiga.

... Cuando lo invaden pensamientos negativos, no los combata, sino piense en algo positivo. ... a veces los pensamientos negativos parecen asediarlo con tanta fuerza que no puede superarlos, eso se llama un acceso de depresión, o de preocupación, o tal vez, un arranque de cólera. En ese caso, lo mejor es buscar a alguien con quien hablar de cualquier tema o distraerse, ir al cine o al teatro, o leer un libro interesante, una buena novela una biografía, o una crónica de viajes o algo así. Si se pone a combatir la marea negativa, lo que obtendrá, probablemente, será incrementarla.

Preste atención a algo muy distinto, negándose resueltamente a pensar en la dificultad o a recrearla y, más tarde, después que se haya alejado completamente del problema, puede regresar con confianza y afrontarlo mediante un tratamiento espiritual.

"Pero yo os digo: No resistais al que es malo".

Mateo 5:39

SEGUNDA

LA LEY DE LA RELAJACIÓN

En todo trabajo mental, el esfuerzo se derrota a si mismo. Mientras más esfuerzo realice, menos resultados obtendrá. Esto, es lo opuesto a lo que encontramos en el plano físico, pero no nos sorprende porque en muchos casos , las leyes de la mente son el reverso de las de la materia.

En el plano físico, generalmente, mientras más esfuerzo se realiza, mayor es el resultado. Mientras más fuerza se aplica a un taladro, más rápido se logra un agujero, mientras con mayor fuerza se martilla un clavo, más rápidamente penetrará la pared. ... Exáctamente lo contrario ocurre con el pensamiento.

Cualquier intento de presión mental está destinado de antemano al fracaso porque en el momento en que comienza la tensión, la mente deja de funcionar con creatividad y se limita a trabajar según el viejo molde habitual. Cuando uno trata de forzar las cosas mentalmente, cuando uno trata de apresurarse mentalmente, sencillamente detiene su poder creador. Para que la mente vuelva a ser creativa, hay que suprimir su tensión mediante un relajamiento consciente.

En todo trabajo mental, sea relajado, apacible y no se apresure, pues el esfuerzo se derrota a sí mismo.

"La quietud y la confianza serán vuestra fuerza"

Isaías 30:15

TERCERA

LEY DE LA ACTIVIDAD SUBCONSCIENTE

No bien el subconsciente acepta cualquier idea, de inmediato trata de llevarla cabo. Utiliza todos sus recursos (que son mucho mayores de lo que se suele suponer) para ese fin. Utiliza todo ápice de conocimiento que uno haya acumulado, la mayor parte del cual se ha olvidado por completo, para conseguir su propósito. Moviliza los numerosos poderes mentales que uno posee, la mayoría de los cuales uno nunca emplea conscientemente. Aprovecha la energía ilimitada de la mente. Alinea todas las leyes de la naturaleza a medida que éstas operan tanto dentro como fuera de usted para obtener lo que persigue.

A veces consigue inmediatamente su objetivo. A veces le toma un poco más de tiempo; otras veces, mucho tiempo, dependiendo de las dificultades que haya que superar. Pero si el objetivo no es completamente imposible, el subconsciente lo logrará, una vez que acepte la idea.

La ley se cumple tanto con las ideas buenas como con las malas. Esta ley, cuando se utiliza negativamente, provoca enfermedades, problemas y fracasos; cuando se utiliza positivamente, genera salud, libertad y éxito .... la armonía es inevitable cuando nuestros pensamientos son positivos, constructivos y generosos.

Lo único que hay que hacer pues, es conseguir que el subconsciente acepte la idea que queremos reproducir, y las leyes de la naturaleza harán el resto: producirán el cuerpo sano, las circunstancias armoniosas, la carrera exitosa. Nosotros damos las órdenes; el subconsciente hace el trabajo.

CUARTA

LA LEY DE LA PRÁCTICA

La práctica conduce a la perfección. Ese familiar proverbio encierra una de las grandes leyes de la naturaleza humana, la cual - como es una ley - nunca, bajo ninguna circunstancia, se viola.

Para ser hábil en cualquier campo, es preciso practicar. Sencillamente, no hay logro sin práctica, y mientras más se practique, siempre que se haga inteligentemente, mayor será la pericia y más pronto se la obtendrá. Esto se cumple en el estudio de la música, de un idioma, cuando se aprende a nadar, a patinar, a esquiar o a volar. Se cumple en todo aspecto imaginable de la actividad humana. La práctica es el precio de la pericia.

En la vida comercial, y en cualquier clase de administración o dirección, la experiencia es la forma que adquiere la práctica; una vez más es la práctica la que conduce a la perfección. De ahí que, si otros aspectos son iguales, se suele escoger a una persona mayor para puestos de responsabilidad, y no a una persona más joven.

En la metafísica los efectos de esta ley, son particularmente impresionantes. El control del pensamiento es por completo cuestión de práctica inteligente.... Pero observen que he dicho práctica inteligente. Forzar algo con violencia no es práctica inteligente, al igual que no lo es la lentitud monótona.

La práctica es el secreto del logro. Podemos parodiar a Dantón y decir: ¡Práctica...! ¡Y más práctica...! ¡Y todavía más práctica!.

"Poned la palabra en práctica, y no os contentéis sólo con oirla"

Santiago 1:22

QUINTA

LOS DOS FACTORES

Todo pensamiento está integrado por dos factores: el conocimiento y el sentimiento. Un pensamiento está integrado por una porción de conocimiento con una carga de sentimiento y es solo el sentimiento el que da poder al pensamiento. Por importante o magnífico que sea el contenido de conocimiento, si no está vinculado a un sentimiento, no pasará nada. Por otra parte, por poco importante o insignificante que sea el contenido del conocimiento, si hay una carga de sentimiento, algo pasará.

En la naturaleza, el pájaro simboliza esta ley natural. Un pájaro tiene dos alas, ni más ni menos, y las dos deben funcionar para que pueda volar.

No importa que el contenido de conocimiento sea correcto o no, mientras uno crea que es correcto, recuerde que lo que importa es lo que creemos de verdad. Un informe sobre algo puede ser muy inexacto, pero si usted lo cree, tiene el mismo efecto sobre usted que si fuera cierto; y ese efecto, una vez más, dependerá de la cantidad de sentimiento que contenga.

Cuando comprendemos esta Ley advertimos la importancia de aceptar sólo la Verdad concerniente a la vida en toda la fase de nuestra experiencia. No hay duda de que por eso Jesucristo dijo: "Conoced la Verdad, y la Verdad os hará libres." Ahora comprendemos por qué los sentimientos negativos (el miedo, la crítica, etc.) son tan destructivos y por que una sensación de paz y de buena voluntad constituye un enorme poder de curación.

SEXTA

AQUELLO EN LO QUE UNO PIENSA, CRECE

Aquello en lo que uno piensa, crece. Esta es una máxima oriental, y resume las mayores y más fundamentales de todas las Leyes de la Mente.

Aquello en lo que uno piensa, crece. Cualquier cosa a la que usted de acceso en su mente, se magnifica en su vida. El sujeto de su pensamiento puede ser bueno o malo; la ley funciona y la condición crece. Cualquier asunto que usted mantenga fuera de su mente, puede reducirse en su vida, pues lo que no se usa, se atrofia.

Mientras más piensa en su indigestión o en su reuma, más se agravarán esos males. Mientras más piense que usted está sano, que está bien, mejor estará su organismo. Mientras más piense en las carencias, los malos tiempos, etc.., peor andarán sus negocios; y mientras más piense en la prosperidad, la abundancia y el éxito, dará a su vida una proporción mayor de esos bienes.

Mientras más piense en sus cuitas, o en las injusticias que ha sufrido, más pruebas de ese tipo seguirá recibiendo; y mientras más piense en la buena suerte que ha tenido, más buena suerte recibirá.

Esta es la Ley Mental básica, fundamental, que lo abarca todo. En realidad toda enseñanza psicológica y metafísica no es mucho más que un comentario sobre esta Ley.

Aquello en lo que uno piensa, crece.

Filipenses 4:8

SÉPTIMA

LA LEY DEL PERDÓN

Es una ley mental inquebrantable que uno tiene que perdonar a otros si quiere superar las dificultades y lograr un verdadero progreso espiritual.

Quizá la importancia vital del perdón no sea obvia a primera visita, pero puede estar seguro de que no es simple coincidencia que todo gran maestro espiritual, comenzando por Jesucristo, haya insistido tan enérgicamente en el perdón. Debe perdonar las injurias, pero no sólo de palabra o como una cuestión formal, sino sinceramente de corazón; así es. Usted no perdonará por el bien de otra persona, sino por su propio bien. Para esa persona el perdón no significará gran cosa (a menos que fije una serie de valores a partir del perdón), pero para usted tendrá una gran significación. El resentimiento, la condena, la ira, el deseo de ver a alguien castigado son cosas que corrompen su alma por muy astutamente que usted disimule esos sentimientos, como esas cosas tienen un contenido emocional más vigoroso de lo que cualquiera sospecharía le afianzan sus problemas, los remachan. Lo encadenan a muchos otros problemas que en realidad no tienen nada que ver con los agravios originales.

Perdonar no significa que usted deba simpatizar con el delincuente o que quiera conocerlo, sino que usted debe desearle el bien. Usted, por supuesto, no debe permitir imposiciones o malos tratos; debe librar sus propias batallas, y librarlas con oraciones, justicia y buena voluntad no importa que usted pueda olvidar la injurias o no, aunque si usted deja de pensar en ellas, probablemente las olvide pero debe perdonar.

Por david_kether

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